35 AÑOS SIN PODIOS NI GLORIA

35 AÑOS SIN PODIOS NI GLORIA

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En este 2017 se cumplieron 35 años de la última vez que un piloto argentino subiera a un podio en la Fórmula 1, y se cumplirán tres décadas y media de que el gran Carlos Alberto Reutemann, el último de los nuestros en ganar en la máxima categoría dijera, definitivamente adiós .

La historia cuenta que luego de la gran frustración del 17 de 0ctubre de 1891 en Las Vegas, yo le agregaría “la gran traición” por parte de Williams, Lole había anunciado su retiro de la Fórmula 1.

Eso de cerrar las puertas y comenzar una nueva vida nunca sería fácil.

Aquel bolso cerrado que guardó su casco en el Caesars Palace quedaría así por 14 años más.

Reutemann volvió a abrir aquel bolso cuando en 1995 retornaba la F1 a Argentina y Ferrari le puso un auto en pista para que inaugure el circuito, recién ahí volvió a ponerse ese casco que todavía estaba manchado de aceite.

Ese fin de 1981 lo devastó, no quería correr más, no sentía deseos de volver a una pista.

En una hermosa charla que tuvimos hace un año, Lole me decía al respecto:

“Me pregunté si estaba haciendo lo correcto. Que iba a pasar por mi cabeza cuando al año siguiente empezara una nueva temporada y yo no estaba ahí”.

A partir del anuncio del retiro, a comienzos de noviembre del 81, surgen muchas versiones.

Williams tenía a Keke Rosberg, ya se había ido Jones y necesitaba un piloto fuerte, de peso con historia.

Se cerraban las inscripciones y Frank lo anota igual como piloto por más que Reutemann le haya dicho que no.

Lole me decía:

“Volví porque apareció Frank y me dio todo lo que le pedí, encuentre que me comprendían, lo note más humilde como entregado. A la vez que pensé que lo mío no podía terminar en Las Vegas, sobre todo en ese resultado donde no tenía loa culpa”.

Finalmente el 17 de diciembre le rinden un sentido homenaje en el Campo de deportes de la Universidad Nacional del Litoral y en pleno acto hace el anuncio que paraliza a los fanáticos y hasta los hace llorar: “Voy a seguir corriendo en la Fórmula 1 y con Williams”

Arranca la temporada de 1982, tempranito, 23 de enero en el autódromo de Kyalami, tierra fértil para el santafecino.

El auto, no era otro que el Williams F07C/16 blanco con el número 5 en sus laterales.

En Sudáfrica, Reutemann termina segundo del Renault Turbo de Alain Prost que tiene otra dimensión.

Una auténtica hazaña del piloto argentino porque el motor Cosworth al lado de los Turbo parecía de juguete.

En el podio y con antiflama blanco, Carlos dice pocas palabras, fiel a su estilo.

No estaba a gusto y no sentía siquiera satisfacción por su trabaja que había sido brillante.

Tampoco tenía la decisión final tomada si seguía o no, ya que cuando acordó con Williams le había manifestado su intención de ir a Sudáfrica probar y  ver qué  pasaba.

Decidió estirar el veredicto una carrera más y así llegó a otro circuito que le encantaba, Jacarepaguá en Brasil, donde parecía local.

Pero aquel fin de semana del 19, 20 y 21 de marzo del 82 no prolongaría la historia.

No se reconocía. Se rozaba con un par de autos, él que siempre había sido un cultor de las maniobras minuciosas.

Aquel abandono en el toque con René Arnoux terminaba con la campaña de uno de los más talentosos pilotos argentinos y de los mejores de la F1.

Tardó una semana pero finalmente dijo “Vuelvo a ser un hombre normal.”

Pasaron 35 años, parece que fuera ayer, cuando Lole jugueteaba con el champagne en el podio de Kyalami sobre la copa de quien con el tiempo sería el “Profesor” Prost.

Tres décadas y media sin que un Argentino nos llenara de gloria en la Fórmula 1.

 

 

 

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