¿Cuál es el automovilismo que viene?

¿Cuál es el automovilismo que viene?

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El Turismo Carretera apostó fuerte en Olavarría. Rompió el histórico molde teceista y sacó un pleno. Lo hizo, si, al menos en cuanto a las repercusiones que obtuvo, a la cantidad de sobrepasos que se vivieron y al hecho histórico que quien largó último fue quien ganó la prueba. ¿Pero qué precio pagó por esta apuesta?

Fue una innovación muy importante en la tradicional vida del TC, y si bien la prueba fue superada, el seguidor del TC y los pilotos se debaten entre aceptar este guiño al azar o no.

La pregunta más escuchada es por qué se hizo, y la respuesta oficial surge a favor del entretenimiento. “La Comisión Directiva de la Asociación Corredores Turismo Carretera quiere hacer saber por este medio la enorme satisfacción y orgullo que siente luego de la espectacular y emocionante carrera final de Turismo Carreta disputada ayer sobre el circuito Hermanos Emiliozzi de Olavarría”, comunicó la organización de la carrera una vez consumado el hecho.

El automovilismo ya no es lo que fue. Los tiempos han cambiado y las necesidades son otras, y como podría escucharse en cualquier clase de matemática,  las exigencias terminaron siendo directamente proporcionales a los tiempos que corren. Así las cosas, las apuestas como la hecha por la ACTC en Olavarría pasaron a ser exponenciales en referencia a la innovación a realizar. Es decir: la apuesta es cada vez mayor.

Sorteo de grilla de partida, inversión del orden de la misma, cambio de neumático y/o de piloto, recarga de combustible, penalización por puesto de campeonato y hasta vuelta Joker; Ideas, apuestas de las categorías por presentar en pista un espectáculo diferente al que sirvió de desarrollo de la actividad. Pero no es fácil mezclar los tiempos, y aquella base hoy arrastra signos de tradicionalismo que se contraponen con las innovaciones que se realizan.

¿Por qué los toques siguen siendo sancionados con un concepto que se oponen al show que pueden dar los pilotos en pista? ¿Por qué los autódromos que se construyen no cuentan con lugares claros de sobrepaso? ¿Por qué las sanciones deportivas se ejecutan tres horas después del hecho? ¿Por qué los autos son cada vez menos erráticos, quitándole la posibilidad al piloto que aporte un grado de diferencia visible para el público?

Y el primer análisis que se desprende es que por todo esto ya no hay ídolos. Sin embargo, el domingo 23 de agosto le dio a Rossi la chance de ser el primer piloto en la historia del TC en largar último y ganar. ¿Este no sería un mérito suficiente para definitivamente calzarse el traje de superhéroe? Si, lo sería, porque además Rossi es el distinto de esta época y es el que tiene una particular forma de llevar adelante su posicionamiento como número 1. Es aquel que muchos ven potencialmente como el nuevo Juan María Traverso, pero en esto hay una realidad insalvable: hay que querer serlo, y hoy la demanda de espectáculo mediático que se le exige al ídolo es una carta que muchos no quieren tomar.

Así las cosas, ¿es realmente el automovilismo el que sufre este violento cambio de frente, o es esta época la que somete y asfixia a quien no entiende las nuevas reglas del juego?

La historia será quien juzgue el presente, la que de la respuesta… pero esto no será ahora.

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