CUANDO FROILÁN HIZO HISTORIA CON FERRARI

CUANDO FROILÁN HIZO HISTORIA CON FERRARI

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Hace 65 años. El 14 de julio de 1951, el piloto argentino llevó al equipo italiano a su debut triunfal en la Fórmula 1, al vencer en Silverstone, en el GP de Gran Bretaña.

En su oficina de la concesionaria calle Uruguay, don Pepe recibía a quien lo visitara. Se entusiasmaba con sus recuerdos. Y arrancaba con sus imborrables momentos de un automovilismo genuino. Inigualable. "Vos te imaginás, pibe", repetía mientras él mismo se asombraba de sus relatos. Y era inevitable dialogar sobre aquel triunfo del 14 de julio de 1951. En Silverstone. José Froilán González le daba a Ferrari el primer triunfo en la Fórmula 1. Lo memorizaba como si fuese algo común. Pero, como los buenos vinos, es el tiempo el que le otorga el mayor valor al logro.

Hoy, a 65 años del debut triunfal del equipo más emblemático del mundo, a manos del piloto argentino, aquel hito toma cada vez mayor relevancia. En el mundo, por lo que significa Ferrari. Y en la Argentina, por valorar aquello que parecía muy accesible y hoy, ante la ausencia de logros que ni siquiera son una pequeña porción de esas hazañas, la historia otorga valor agregado.

"Esa carrera marcó mi vida. Ese día la Ferrari andaba una barbaridad. Mirá, Juancito (Fangio) y yo éramos inalcanzables. Ninguno podía con nosotros. Pero el auto de Juan se bandeaba. En cambio mi auto iba muy firme. La única preocupación que había en Ferrari era el consumo de combustible. Pero no hubo problemas. Paré, cargué de nuevo y me escapé tanto que gané por casi un minuto. ¡Impresionante!", recordaba don Pepe, refugiado en su oficina con un "escharpe" marrón.

"Ese triunfo tuvo un significado especial. Porque Ferrari era de Módena y representaba al trabajo modesto. Competíamos contra los archirrivales, las Alfettas (Alfa Romeo de Fangio, Farina, Bonetto...), que provenían de Milán, de la Italia rica. Ellos probaban en Monza, nosotros corríamos a los vecinos para acelerar en Módena. Esos autos eran fabulosos. Sin embargo, ese día le dimos la gran sorpresa", se ponía feliz don Pepe, que pegaba puñetazos sobre la mesa acompañando su alegría.

Al margen de su gran amigo, el Chueco, Froilán abría bien grande los ojos cuando se le nombraba a Enzo Ferrari. "Mi relación con el Commendatore llegó porque gané dos carreras en la Costanera con uno de sus autos. Yo me acerqué y le dije que cualquier cosa que necesitara, yo estaba a disposición. Y así fue que me convocó (para ocupar el lugar que había dejado Piero Taruffi). Era una persona sorprendente. ‘El Viejo' (así lo denominó cariñosamente) nació de la necesidad. Y por eso quizá llegó a tenerlo todo. Fue el hombre más relevante de Italia."

Don Enzo no ponía reparos en abrir la puerta de Maranello de par en par para recibir a Froilán cada vez que viajaba a Italia. En ese pequeño gesto se refleja la relevancia de la figura de Froilán González (repitió el éxito en Silverstone con la máquina roja en 1954 y fue el único piloto nacional que se impuso en las clásicas 24 Horas de Le Mans) en el mundo del automovilismo.

Hace seis años, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Jean Todt, le entregó la Medalla de Oro (sólo fueron condecorados Schumacher, Stirling Moss, Mario Andretti y el príncipe Rainiero) a "una leyenda viviente que distingue al automovilismo de todos los tiempos". Don Pepe recibía los honores con humildad. Como si todo eso fuese algo convencional. "Vos te imaginás, pibe..."

 

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