Danica Patrick, el símbolo de la mujer en el automovilismo

En las 500 Millas de Indianápolis se retiró Danica Patrick, símbolo de las mujeres en la competición de los EE.UU. Su figura excede el mundo del deporte.

Cada vez que Indianápolis celebra sus 500 Millas y las 33 máquinas aceleran sobre el asfalto (y la hilera de ladrillos) del mítico circuito americano, hay miles de historias que dejan sus huellas. Triunfos y derrotas. Historias de vida y símbolos con rasgos de velocidad. Al margen de la victoria del australiano Will Power, del Team Penske, del debut del Juncos Racing, también se dio otro hecho de significancia: el retiro de Danica Patrick, quien representó a las mujeres en el competitivo mundo del vértigo y que se transformó en estímulo para que tantas chicas se entusiasmen por el automovilismo.

De chiquita supo de la pasión por la velocidad. De hecho, sus padres se conocieron en un encuentro de motos. Por eso ambos progenitores tomaron con agrado cuando ella se inclinó por los kartings. A los 10 años ya era una piloto experimentada dentro de los pequeños vehículos.

Con casi 2 millones de seguidores en las redes sociales, Danica acrecentó su carisma en más de una década en la alta competición. En 2005 Patrick debutó en las 500 Millas de Indianápolis y se convirtió en la primera mujer en liderar la prueba: años más tarde terminó tercera. En 2008 consiguió en las 300 Millas de Motegi la primera victoria femenina en IndyCar, categoría en la que conquistó otros siete podios. Y entre 2012 y 2017 se elevó como la mujer más laureada de siempre en la Nascar, emulando a la recordada Janet Guthrie.

Su figura excedió los límites del automovilismo. Y hasta del deporte mismo. Mientras era común verla en los grandes programas de las principales cadenas televisivas de los Estados Unidos, o que fuera personificada en Los Simpsons o South Park, logró aumentar su estrellato en los anuncios publicitarios de grandes empresas, muchas de ellas anunciantes, por ejemplo, del mayor evento deportivo americano: el Super Bowl. Allí participó en 14 publicidades, todo un récord. Aparece en un videojuego de Sonic, fue tapa de la prestigiosa revista Sports Illustrated y también en un video de Jay Z.

Algunos la cuestionaban por su peso, ya que no llegaba a los 50 kilos y según el reglamento marcaba una ventaja reglamentaria. Su caso obligó a modificar ese punto, al incluirse el peso total con el auto.

No fue la mejor despedida de Dánica. En la vuelta 71 se pegó contra el muro de protección y allí no sólo se terminaron las 500 Millas para ella, también su carrera como automovilista. “Por culpa del accidente mi última carrera ha sido decepcionante, esperaba retirarme con un buen resultado, pero estoy muy agradecida por todo lo que he vivido”, comentó ayer en Indianápolis, donde fue despedida con una ovación.

Si bien tuvo ofrecimientos para comentar las competencias de Indycar por las cadenas televisivas, se dedicará, por lo pronto, promover su marca de vinos Somnium, además de regentear su línea de ropa y su propio libro.

Atrás quedó la era del buzo y del casco para Patrick, que cambió el paradigma de la mujer dentro de un “ambiente machista”, tal como lo supo definir, aunque “mucho más abierto” en el presente. Sus condiciones y su figura la catapultaron a tal punto que estuvo cerca de ingresar en la Fórmula 1, con una serie de pruebas y ensayos que tenían destino de llegada, pero que finalmente no se dio para continuar acelerando a 350 km/h en los súper óvalos americanos.

Dánica Patrick dejó su huella en el mundo de la velocidad. Llegó en 6 de las 7 participaciones en las 500 Millas de Indianápolis entre los primeros 10 y también se dio el gusto de liderar y hacer la pole en las 300 de Daytona, de Nascar. En futuro no muy lejano, cuando alguna chica aparezca acelerando a fondo, seguramente apelará a su nombre para referirse a su gran estímulo. Y quizá comiencen a ser más las mujeres que sigan su vertiginoso camino.