Día 1: El contraste del Dakar

Día 1: El contraste del Dakar

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A la espera de la puesta en marcha de la competencia, las verificaciones se realizan en el lujo del edificio que representa el poderío del fútbol: la Conmebol.

La llegada a Asunción es impactante. La ciudad respira ese clima único que presenta el Dakar. Gente en la calle, pese a los 33 grados y a una humedad potenciada por un sol impiadoso que se alterna con la llovizna permanente. No hay excusas para no ser testigo de este ritmo intenso que proponen vehículos por demás llamativos. Desde los cuatriciclos potenciados hasta los tremendos camiones que siempre cautivan por su volumen.

Así se vive el Dakar 2017 en la capital paraguaya. Por primera vez la gran aventura visita tierra guaraní. Y el asombro generalizado se contagia en cada rincón de la ciudad. Hasta llegar al predio de la Conmebol, bien cerquita del aeropuerto. Esos dos edificios que ostentan el poderío del negocio del fútbol, marginó por unos días a la pelota para ser anfitrión de la base de operaciones de la carrera.

En el Centro de Convenciones se realizan las verificaciones técnicas y administrativas. Por aquí tienen que pasar cada uno de los 3000 integrantes de esa población nómade que compone el campamento Dakar. Los pilotos, los integrantes de los equipos, organizadores, logística, prensa… Todos. Un circuito conformado por más de 25 boxes donde se comprueban los requisitos médicos, de seguro, de equipamientos (Iritrack, por ejemplo), y hasta migratorios. Sí, migratorios, ya que el mundo Dakar no depende del exterior. Aquí dentro están las autoridades para sellar pasaportes y pases, previo a cada paso fronterizo, como será el 2 de enero, de Paraguay a la Argentina.

El lujo de un edificio imponente, como el de la Conmebol, se contrasta con los bivouacs. A partir del 2 de enero, el hábitat natural será cada campamento, en el medio de la tierra, de la arena, sin aire acondicionado, sin pisos que brillen por su pulcritud.

Los equipos, en tanto, realizan sus últimas pruebas en un predio aledaño al aeropuerto internacional. Allí sí en el medio del barro, ya que las lluvias sorprendieron. Los pilotos comprueban que el vehículo se comporte. O como el caso del peruano Nicolás Fuchs, que debutará en el Dakar y recién hoy tuvo su primer contacto con el auto.

No hay registros. No hay posiciones. Aún los relojes no se pusieron en marcha. Sólo para observar cuando marque la medianoche para brindar, la mayoría lejos de la familia, pero con la mente puesta en el objetivo por el que desde hace un año, cuando terminó el Dakar 2016, se trazó cada uno de los que pondrá en marcha la ilusión. Por ahora con el lujo del fútbol, aunque ya la mente puesta en la dureza del desafío que se avecina…

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