DÍA 3: LAS LÁGRIMAS DEL PATO

DÍA 3: LAS LÁGRIMAS DEL PATO

Compartir

Una jornada muy especial, que quedará en la memoria de Silva, que transita por su provincia con el Dakar, al igual que los pilotos Verza y Salom.

“Me vas a hacer emocionar”. A cada instante tomaba aire en su relato para contener una emoción que lo tuvo en jaque durante toda la jornada. Juan Manuel Silva es uno de los pilotos más experimentados y exitosos del automovilismo nacional. Un piloto “4.0”, como suele decir por pasar la barrera de los 40 años.

Sin embargo, pese a su largo recorrido en el ambiente automovilístico, el chaqueño vivió un día inolvidable. “Cuando pasé desde Formosa y pisé mi tierra se me cruzaron infinidad de imágenes de mi vida. Mis comienzos, la gente que me ayudó, mi papá, mi familia, puf…”, relató Silva, que vivió como casi nunca el fervor y la pasión de su gente ante el paso con su prototipo Colcar.

 


El Dakar tiene ese aura único que une al público con los protagonistas como ninguna otra disciplina. Y la gente, en multitudes, se vuelca a la vera del camino para alentar el paso de los valientes que desafían a la gran aventura.

Y Silva, ya en las últimas vueltas de su trayectoria deportiva, se dio el gran gusto de pasar por su tierra natal con la impronta que genera el Dakar. “No hay punto de comparación. Trato de no involucrarme en estas emociones, pero es inevitable. Mañana (por la 2ª etapa) será algo parecido, ya que transitaré rutas que hacía desde muy pequeño, cuando soñaba con tantas cosas y ahora será, en esos tramos de enlace, como una devolución a tanto sacrificio”, adelantó.

Con otro perfil, otros chaqueños vivieron situaciones similares a las de Silva. Carlos Verza, otro chaqueño que compite en cuatriciclos, también mostró su emoción por llegar a su tierra. “Es un día inolvidable. La organización planteó trampas en el recorrido en el barro y en los riachos, pero los pude superar porque conozco esta zona muy bien. Por eso cuando llegué a Resistencia me emocioné”, indicó Verza.

Carlos Salom es el tercer chaqueño que participa en el Dakar 2017. Oriundo de Villa Ángela, de 55 años, compite en autos con una Toyota, acompañado por su hijo, Lucas, también ya cumplió con otro anhelo: ser parte de la gran caravana ante su gente.

Pocos se dan ese honor de ser profetas en su tierra. Al menos recibieron el reconocimiento de su gente, que no es poco, en el tránsito emocionado por las rutas del Chaco, donde grandes y chicos saludaron con asombro y admiración el paso de sus ídolos. "Soy un agradecido de la vida", dijeron los tres por separado. Ellos, que construyeron sus sueños en estas tierras, donde hoy fueron galardonados por el destino. 

Compartir