DÍA 6: TORMENTA DEL DESIERTO

DÍA 6: TORMENTA DEL DESIERTO

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Vivencias desde el campamento Dakar, en Tupiza, Bolivia, con las inclemencias de una zona hostil.

TUPIZA.- El paisaje es distinto. Muy distinto. Apenas pasaron 48 horas de aquel impiadoso calor húmedo de las primeras etapas, donde el verde del horizonte reflejaba en su vegetación las características meteorológicas del noreste argentino. Hasta parte de Jujuy se padeció esas temperaturas tan altas como sofocantes, que parecían ahogar al más desprevenido.

Aquí es todo diferente. Tupiza era el gran interrogante para casi todos. Se sabía que la cuarta etapa era compleja, con dificultades en el camino. Pero también así se vivió en el campamento. Aquí, el gris se mezcla con el marrón claro de un paisaje desértico de esta zona, ay que los cerros coloridos de Tupiza están del otro lado. Apenas el celeste tan intenso se contrarresta con la dureza de un suelo improductivo.

Aquí, a 24 kilómetros de la ciudad, no hay nada más que viento y el polvo permanente que no permite permanecer sin protección ocular. Anteojos, o los ya más experimentados en esto del Dakar, antiparras, son acompañadas por las bandanas utilizadas a modo de protección nasal, ya que es prácticamente imposible respirar sin tierra.

Torbellinos se cruzan de un lado a otro de un campamento que no suele verse al otro extremo. Ni hablar cuando aterriza o despega alguno de los 14 helicópteros de la organización. En la carpa de prensa, cado 5 minutos el polvillo cubre las notebooks y demás pertenecías sobre las mesas, por lo que hay que desempolvar con los pinceles para limpiar teclados y elementos de fotografía o video.

Ante este panorama hay una muy buena noticia para la prensa: no hay que armar la carpa para dormir. Por la noche saldrán los ómnibus que transportarán a los enviados especiales a Oruro, por lo que el descanso serán en las butacas reclinables del vehículo.

Este campamento nos recuerda a los que se instalaba en Chile, tanto en Calama como en Antofagasta. Es que originalmente el bivouac no iba a realizarse aquí. “Hay lugares mejores”, comenta un lugareño. La planificación estaba hecha para un regimiento militar. Pero esta zona de Bolivia padece la mayor crisis de agua de su historia. A tal punto que la organización del Dakar transportó 50.000 litros desde la Argentina, por lo que necesitaban un espacio amplio para la maniobrabilidad de los cisterna.

De hecho, cuando se utilizan las duchas, se recuerda que por favor se utilice el mínimo de agua indispensable para el baño, que se ejecuta en una suerte de cubículos, como los baños químicos, pero con una floro en el techo que distribuye el agua que es provista por los camiones. Por la mañana está demasiado fría, mientras que desde el mediodía pareciera que fuese intervenida por termotanques.

Así vivimos nuestra estadía por Tupiza, la primera escala en Bolivia. Al menos el descanso nocturno será sin carpa. Y con aire acondicionado...

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