El mejor embajador

El mejor embajador

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La Argentina fierrera festeja una nueva conquista de José María “Pechito” López en el mundo. La tercera corona en tres años en el WTCC. Pero más que un logro deportivo, el país debe celebrar el privilegio de tener a un ejemplo de deportista y persona como representante.

El piloto cordobés está cerrando un ciclo exitosísimo con Citroën. Pero además está dejando una huella imborrable. Llegó en silencio y se ganó el lugar a puro talento. Y con tiempo desplegó todo el repertorio que un deportista debe tener como embajador de un país. Su gesto final ayer al entregarle la victoria a su rival y compañero Yvan Muller fue todo un símbolo. Es bravo en la disputa, pero caballero en la rivalidad. El respeto ante una figura histórica como el francés, fue una reacción espontánea que habla de los valores humanos del piloto argentino.

Profesional en todas sus dimensiones, no claudica en sus principios. Atento con el público y la prensa. Es la imagen ideal para los sponsors. No abandona nunca su sonrisa y buena predisposición durante sus largos compromisos laborales. Se ganó el cariño y respaldo de sus mecánicos e ingenieros, en un equipo francés con pilotos franceses súper campeones. Y sus colegas se rinden a sus pies ante su superioridad.

Eligió el primer mundo para vivir y desarrollarse profesionalmente, pero está orgulloso de su nacionalidad. Generoso para compartir su éxito, “Pechito” siempre llevó la bandera nacional colgada en sus hombros. No se olvidó de quienes lo acompañaron en las malas. Tuvo a sus familiares y amigos alrededor suyo por el mundo, y fortaleció su imagen con la compañía de su pareja, Victoria. Políticamente correcto, aunque con esa sinceridad que no duele -pero llega- cuando debe criticar.

Es un tricampeón del mundo. Es nuestro embajador en el mundo. Todo un ejemplo en el que ojalá algún día podamos vernos reflejados como sociedad...

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