El papelón de Ferrari en el GP de Austria de 2002

El equipo le pidió a Rubens Barrichello que levante para dejar ganar a Michael Schumacher, en el polémico Gran Premio de 2002. En 2001 fue parecido.

El Gran Premio de Austria de la Fórmula 1 que se disputará este fin de semana es uno de los que sobrevive entre los clásicos europeos. Tiene un entorno natural impresionante, verde, al pie de la montaña. Son lugares de ensueño que en pleno verano explotan con todo su colorido y en invierno est{an llenos de esquiadores. En Spielberg, a unos 100 kilómetros de Graz, lo que en su momento de llamó A-1 Ring, es ahora el circuito Red Bull, la bebida energizante que patrocina al Gran Premio, su autódromo, y además posee un equipo en la categoría. Es uno de los lugares con un entorno de belleza natural único.

Sin embargo no son todas 'rosas' para este Gran Premio austríaco. Entre tantas anécdotas y recuerdos de carreras realizadas en la campiña montañosa aparece un hecho relevante. Un acontecimiento que en las carreras de autos, acá, en Austria y en la China seguirán sucediendo, como son las órdenes de equipos.

Fue cuando Ferrari se convirtió en el eje de una tormenta de críticas en todo el mundo, después de obligar el domingo del Gran Premio de 2002 al brasileño Rubens Barrichello a entregarle el triunfo a su compañero de equipo, el alemán Michael Schumacher. 

Fue la carrera en la cual Jean Todt, en ese momento director del equipo, ordenó a Rubens Barrichello que que levante para dejar pasar a su compañero de equipo Michael Schumacher, cediéndole así la victoria. En la ceremonia del podio, Schumacher subió a Barrichello al primer escalón (foto) y le entregó el trofeo de ganador entre los silbidos del público. Esta polémica dio origen a la prohibición de las órdenes de equipo con intención de manipular el resultado de una carrera. En un intento de compensar a Barrichello por lo sucedido, Schumacher cruzó junto al brasileño en paralelo la línea de meta del Gran Premio de Estados Unidos. 

Scudería Ferrari fue multada con un millón de dólares no por la maniobra de Michael Schumacher (como se ha dicho erróneamente en muchos medios de comunicación), dado que era legal en ese momento, sino por alterar la ceremonia del podio y la rueda de prensa posterior, en donde Michael Schumacher y Rubens Barrichello se intercambiaron los lugares.

Ola de críticas

El clima en el mundo de la Fórmula 1 se transformó y pasó a un abierto desprecio e indignación hacia Ferrari, decepción e incomprensión respecto de Schumacher y compasión por Barrichello.
Después de la orden dada 'desde arriba' a Barrichello de dejarse superar por Schumacher, sobre el equipo italiano llovieron críticas del mundo entero, incluidas las de apostadores en todo el planeta. Los medios de difusión hablaron de trampa, farsa y estafa. El campeón mundial fue considerado el gran perdedor luego del regalo de "Rubinho". 
"Ferrari lo arruina todo con la orden del equipo", condenó el diario italiano "La Gazzetta dello Sport". Y apuntó que "esa decisión equivale a un suicidio". El diario inglés "The Mirror" tituló "El fin de la Fórmula 1", de manera exagerada.
"Si fuera Rubens ya estaría buscando trabajo en otra parte. Así de sencillo. Estuvo trabajando y en las últimas pruebas muy fuerte, superando a Michael. Creo que se lo merecía", comentó indignado el colombiano de Williams Juan Pablo Montoya, quien tampoco quedó con buenos recuerdos de Austria luego de su choque con Schumacher en 2001. El alemán, gracias al "regalo" de cuatro puntos de Barrichello, quedó lider del campeonato con el doble exacto de puntos que Montoya y se fue derecho a un nuevo campeonato.

"Posiblemente fue un error ganar la prueba", admitió Schumacher, quien confesó que nunca podrá sentir auténtica alegría por la victoria de aquel domingo. Igual, Schumacher se escudó en la orden dada para justificar su manera de actuar. "Ferrari decide, la dirección del equipo manda. No es sin duda un ejemplo deportivo ideal lo que hicimos, pero sí lo es en el sentido del equipo. No creo que esto dañe la credibilidad del deporte", apuntó.  "Confío en que el Mundial quede decidido pronto, para que Rubens pueda ganar", comentó el alemán.

Escudería y pilotos a declarar

Fue tal el escándalo que Ferrari y sus pilotos Michael Schumacher y Rubens Barrichello fueron citados por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) para declarar por los "incidentes" ocurridos en Zeltweg. La intervención de la FIA fue solicitada por los directores deportivos de Renault y BMW, Flavio Briatore y Gerhard Berger, respectivamente, en medio de duras protestas, que siguieron en la prensa internacional.

En el Gran Premio anterior algo muy similar había sucedido cuando tras la victoria del escocés David Coulthard con McLaren, y mientras Barrichello llegaba segundo, debió levantar para que Schumacher termine segundo y que sume más puntos en su pelea del campeonato.

Así es Austria. Con tanta belleza en ese autódromo, y con tantas polémicas en la pista.