Hace 20 años nos dejaba Rubén “Toto” Fangio

Se cumplen 20 años de la perdida material de Rubén “Toto” Fangio, su espíritu seguramente prepara un potente motor en el cielo.

Un 14 de Septiembre de 1998 en Balcarce, su ciudad natal, fallecía Rubén Renato Aniceto Fangio tal su nombre completo en el ambiente automovilístico.  “Toto” Fangio era el hermano menor del Chueco, había nacido el 17 de abril de 1917 y su pasión fue la preparación de motores, se encargó de meter la mano en los vehículos del “Chueco” en Turismo Carretera y de Mecánica Nacional, fue el preparador e inspirador de “La Coloradita” Chevrolet de Juan Manuel Bordeu, uno de los autos que representaron con mayor éxito a Balcarce en Turismo Carretera en la década del ’60 y este pueblo de gran tradición automovilística, volvió a vibrar como en los tiempos en que Fangio salía a representarlo por caminos de la Argentina y Sudamérica. Finalmente campeón de Turismo Carretera en el año 1966.La Coloradita

“Toto” Fangio vivió y sintió como pocos una época romántica del automovilismo. Ya desde la infancia, en la vieja casa de toda la vida de la calle 13 entre 6 y 8, y más tarde, en los comienzos de la trayectoria de su hermano Juan Manuel, desde fines de la década del 30.

Rubén fue un inseparable y fiel compañero del “Chueco”; fue su mecánico en los primeros pasos en el Turismo Carretera y lo siguió por el mundo durante años por los circuitos de la Fórmula 1.

"Toto", también corrió en Turismo Carretera. Debutó y fue su única carrera en TC, bajo el seudónimo "Rual", en la competencia “No Ganadores” - Premio “2da. Vuelta Diario La Capital”. La misma tuvo un recorrido total de 504 kilómetros y se desarrolló íntegramente sobre terreno pavimentado. Desde Mar del Plata los pilotos se dirigieron a Balcarce, Tandil, Juárez, Necochea, Miramar y regreso de Mar del Plata.

“Toto” Fangio era el padre de Juan “Manuelito” Fangio, piloto en los autos de Formula de argentina y destacado en el automovilismo de Estados Unidos sobre autos Sport Prototipos y Formula Indy…un tipo extraordinario que atesoraba miles de anécdotas y las compartía sin egoísmo.