Hay que defender al piloto, no maltratarlo

Hay que defender al piloto, no maltratarlo

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“Carreras entretenidas se quisieron siempre, y carreras aburridas existieron siempre”, proclama a quien quiera oírlo Guillermo Maldonado desde los boxes del retornado autódromo de su 9 de Julio natal.

El automovilismo argentino no ha podido escapar de la coyuntura que afecta al deporte motor en todo el mundo. El público desciende, la preocupación avanza y las innovaciones presentadas no generan el efecto deseado. Los números marcan una realidad ineludible y, por ahora, el sistema se opone al espectáculo.

Las categorías, que en definitiva sólo son empresas que llevan adelante el gran circo, tienen la necesidad de la propia supervivencia y la de velar por los intereses económicos de equipos, pilotos y patrocinadores. Internamente sufren el debate: el show business y show mediático ante el espíritu deportivo donde gana el mejor.

“En mi época existía la misma preocupación sobre este tema, y creo que el fenómeno que el público haya perdido interés en el automovilismo no tiene mucho que ver con esto. En mi época de Fórmula 2 y de TC2000 también había carreras aburridas y la gente iba igual a los autódromos. Antes el fin de semana del argentino era del fútbol o del automovilismo, y no había mucho más. Hoy hay tanta diversidad de entretenimiento que el público decide que puede hacer o ver”.

Maldonado perteneció a una generación donde el deporte motor en Argentina era multifacético. Había desarrollo artesanal, profesional y emocional. Convivían los aguerridos pilotos de Turismo con los exactos pilotos del monoposto, y de tanto en tanto se mezclaban para hacer un show de picardías, talento y algo de magia. Eso era lo que el público consumía.

“Creo que una de las cosas fundamentales en la que se debería haber trabajado bien es en haber pensado en este cambio que vivimos globalmente. Los dirigentes nacionales pensaron muy poco en eso en y hay cosas que no se cuidaron, principalmente al piloto”.

Autos, pilotos y motores. Elementos que son parte intrínsecos del automovilismo pero que hoy ocupan la segunda y tercera línea. El aparato de gestión reemplazó al ídolo, y ya no existen idolatrías, ni de marcas ni de pilotos. El correcto funcionamiento reemplazó al objeto venerado; y el automovilismo dejó de ser reverenciado.

“Una de las cosas que en nuestro país no se cuidó bien es al piloto. Venimos de una generación donde el ídolo existía, realmente lo vivíamos en carne propia, había gente que nos seguían a todas las carreras y eso generaba un fervor importante por el automovilismo. Hoy en día veo que no hay demasiados ídolos, hay chicos que andan muy bien, que vos lo ves que son un fenómeno, pero no llegan a ser ídolos, no llegan a ser Traverso”.

Hoy todo aquello se enfrío, todo pasó a ser un dato de ingeniería. Irónicamente, quizás sea con el traspaso de Maldonado a los autos de Turismo la génesis de esta situación. Justamente es el piloto de 9 de Julio quien reconoce los porqués de esta transición.

“Uno se pregunta qué cambió, y a mi gusto se le dejó de dar la importancia que tenía el piloto, cambiando cosas reglamentarias que van en su contra. Al piloto hay que defenderlo, no hay que maltratarlo. A mi gusto no podes cargarle 100 kg. de lastre a un auto que gana siempre, porque entonces viene un piloto de primerísima línea en una frenada y lo pasa un chico que recién empieza. Para la persona que está mirando a su ídolo y ve que un pibe que recién empieza lo pasa frenando, cuando su ídolo era el tipo que para él mejor frenaba, que mejor se tiraba en las curvas, se pregunta si se puso viejo o se olvidó de frenar bien adentro. Este tipo de cosas empezaron a matar los ídolos y fueron decisiones muy mal tomadas. Yo lo hablé con la gente que tomaba decisiones en su momento, estaban errándole, estaban perjudicando a los pilotos, pero eso no se veía todavía, y terminó siendo muy perjudicial. Una lástima que se haya hecho, pero ya se hizo y no sé cuál es la manera de revertirlo”.

“No cabe en mi cabeza que un tipo que clasifica primero largué doce. Ese tipo de cosas se hicieron mal y se siguen haciendo mal. Castigar al que tiene talento para beneficiar al que no lo tiene es malo. Si un deportista se te escapa por capacidad en realidad esta obligando a los demás a mejorar… que trabaje para correrlo y nivela para arriba, no para abajo poniendo kilos a los autos. Si vos no tenes la posibilidad de correr a Traverso, trabaja, rómpete el alma y trata de agarrarlo, por ahí alguna le ganas, como nos pasaba a nosotros, con mucho trabajo porque todos sabíamos que Juan María era superior a nosotros y si no entendíamos era porque no lo queríamos ver”.

“Yo no lo podía decir cuando corría pero el Flaco es mi ídolo. Era un fenómeno y para mí fue un honor poderle ganar alguna carrera, y no quería ninguna chicana para hacerlo, quería correrle mano a mano. Por supuesto que a un talento como ese es difícil ganarle y cada vez que le ganas es grandioso. Esa es la manera que hay que utilizar, el que tiene menor posibilidad se tiene que romper el alma para llegar”.

Esfuerzo, dedicación, talento y mucho sentimiento superador, la receta de Maldonado para formar un ídolo. Pero eso no ya no ocurre, y mientras tanto, el automovilismo que nació en las calles y se hizo mayor de edad en los circuitos, envejece en oficinas donde el ruido de los motores no llega.

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