La CDA esperó y la sanción es discutible

El toque entre Néstor Girolami y Martín Ponte en la cuarta vuelta de la última carrera del año del Top Race fue tan decisivo en el desenlace del campeonato que volvió a ponerle suspenso a una nueva definición del certamen, que se terminó de confirmar una hora después en el recinto de la CDA del ACA, cuando los comisarios deportivos anunciaron que el toque del “Bebu” no era sancionable, en una determinación discutible.

Tal como sucedió en los últimos años, el campeonato del Top Race se selló en el escritorio. Si bien se pedía celeridad para juzgar esta maniobra tempranera a los comisarios deportivos, José Luis Raimondo, Fernando Croceri y Gustavo Der Ohanessian, se tomaron el tiempo necesario para reunir las herramientas imprescindibles. Si bien la transmisión televisiva mostraba a bordo de Girolami y con cámaras de pista el incidente, las autoridades de la competencia consideraban que les faltaba ver la cámara de Ponte para cerrar la historia.

Es cierto, que lo ideal sería que quien festeja en el podio sea el ganador definitivo. Pero aquí había un campeonato en juego nada menos. Y a pesar de algunas críticas de aquellos que pretendían una definición de los CD durante la carrera, fue correcto y responsable el procedimiento, más allá de que “Bebu” Girolami continuara en pista -durante 41 vueltas más después del incidente- y eso cambiaba el rumbo de la definición.

Sin revisar la cámara a bordo de Ponte no se podía juzgar el toque. Era imprescindible analizar la responsabilidad de cada uno en el toque desde atrás de Girolami en la curva 2 (hacia la izquierda), que desacomoda al entrerriano y le permite al de Isla Verde ponerse a la par en la siguiente variante hacia la derecha, donde se produce el encontronazo final que deja afuera al piloto del Sportteam.

En la primera impresión, Girolami lo toca de atrás pero el interrogante era la velocidad de Ponte y si había desacelerado en zona de aceleración, en la curva 2. Dos situaciones sancionables. Había que determinar cuál de las dos se imponía, y la cámara de Ponte sentenciaría el final. El tiempo de espera, fue incómodo, aunque entendible. Sin embargo, la sanción volverá a discutirse y a repartir las opiniones, como sucedió en el 2013 en la definición de Neuquén entre José María López y Canapino, o como ocurrió en el 2016 y 2017 entre Mariano Altuna y el arrecifeño otra vez.

Es cierto que desacelera Ponte antes de que Girolami lo toque de atrás, pero así lo hizo en las tres vueltas anteriores de carrera cuando transitó por el mismo sector el piloto del auto #8, independientemente de si tenía algún rival detrás o venía solo. Ponte tuvo un auto inestable en gran parte del fin de semana. El sábado hizo tres trompos en entrenamientos, por un auto que tenía una exagerada sobrevirancia (ida de cola). En la curva 2, desaceleraba en la mitad de la curva para acomodar el auto para la siguiente variante. No usaba todo el ancho de la pista entre curva y curva. Así lo hacía siempre, al menos en las primeras vueltas de carrera. Ya sea porque era su radio o porque era lo que le permitía el auto.

Ponte nunca llegó a entorpecer a Girolami, quien cuando llegó a la cola del Mercedes #8 protagonizó el encontronazo. Cuando Ponte hace la desacelerada corta, Girolami ya había iniciado la maniobra para sorprenderlo por dentro en la curva 3. Bebu aceleró a fondo, cuando a Ponte todavía le faltaba desacelerar para su procedimiento habitual en ese lugar. En la mitad de la curva. Girolami se vio sorprendido, pero no pudo evitar atropellarlo.

El toque fue de atrás. Desacomodó a Ponte, que sorprendido intentó doblar por afuera en pelea por la posición. El toque siguiente es consecuencia del anterior y el aparatoso despiste agravó las cosas. Girolami fue más responsable que Ponte y debió ser sancionado. La definición en el escritorio no hubiese sido simpático, pero sí más justo. Tal cual era el objetivo de los comisarios. Aunque la decisión haya quedado para la discusión y para las distintas interpretaciones.