La lección de Alonso

La lección de Alonso

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Fernando Alonso conmocionó al automovilismo mundial con el anuncio de su participación por primera vez en las 500 millas de Indianápolis de este año. Lo hará en lugar del Gran Premio de Mónaco de la Fórmula 1 que históricamente coinciden en el último fin de semana de mayo. Fue una noticia que el español, su equipo y su entorno mantuvieron celosamente guardada durante meses y que en la antesala del Gran Premio de Bahrein se conoce de manera oficial.

Sir Graham Hill en 1966 fue el único piloto en ganar la Triple Corona que enlaza a Le Mans, Mónaco y 500 millas Indy. En el sueño de Alonso está dando vueltas esta obsesión, y en medio de una crítica situación con su equipo en la Fórmula 1, el ex campeón ha decidido torcer el timón de su carrera, al menos por un fin de semana y probar la pista con peralte y la majestuosidad de Indianápolis. Se trata de una de las carreras más importantes del mundo. Es una de las estrellas máximas en la constelación de las grandes carreras, y Alonso sabe que el bronce ya lo tiene ganado en la Fórmula 1, entonces ¿por qué no intentarlo en las 500?

No será fácil. Es una carrera de 800 kilómetros y alrededor de 240 minutos dando vueltas al trazado de dos rectas y dos curvas casi en óvalo, en sentido inverso al que alguna vez utilizó la F1 contemporánea con el anterior Gran Premio de Estados Unidos.A una velocidad de casi 400 kilómetros por hora (una máxima que en un GP de F1 no se alcanza) con variantes de ritmo, paradas, cambios de punteros, neutralizaciones, y muchas variables sin demasiado control. Un verdadero desafío para Alonso, del cual es perfectamente conciente.

Celebro al mensaje del español. Harto de la F1, busca otro camino que le renueve el cosquilleo. Se cansó de encontrar siempre la misma comida en el mismo plato, y estas últimas temporadas, con poco sabor y casi siempre sin sal. Su presente no ayuda a otra cosa. Necesita cambiar de menú. La sorpresa del anuncio lo será para aquellos que creían que el extraordinario asturiano se sentía comodo en el sillón de la fama, y los millones ya ganados, esperando una jubilación que en Australia ya dejó entrever.

"Siempre soñé con la Triple Corona. Ya gané Mónaco dos veces, ahora voy a Indy. no sé cuándo llegará el momento de Le Mans" dijo Alonso quien no estará este año en las calles de Monte Carlo. Ese mismo día correrá con un Mc Laren Honda del equipo Andretti Autosport. Michael Andretti será su estratega con un Mc Laren que lejos de las penurias de ña F1, se verá competitivo en las 500 millas.

¿Hace bien Alosno en dejar Mónaco con la F1 por correr en las 500 de Indy?, ¿cómo le irá?, ¿es el primer paso de su retiro de la F1?, ¿si no gana este año, volverá en 2018 para otro intento en las 500?, ¿será Le Mans el desafío de 2018?, muchísimas preguntas que el español podría responder hablando o directamente con hechos. A esta altura de su carrera, con todas las cosas que ha logrado, subirse a semejante trampolín a 45 días de tener que lanzarse, es digno de la mejor consideración. Y si el reto no sale como fue soñado, lo que importa es el intento. Las ganas de cambiar. Salir de la comodidad y buscar nuevas varas, nuevos límites. Bucear en un mar desconocido pero anhelado. Y es probable que le vaya bien, aunque sabemos que se trata de carreras de autos y no de intenciones. Alonso ha dado un paso gigante para demostrarse a sí mismo que sigue siendo un grande. Que mantiene ese hambre de gloria que lo transformó, desde aquel tímido inicio en la F3000, hace 17 años, cuando la cosa era cabeza a cabeza con Antonio García, y este presente multicampeón de la F1 y que sin embargo se desvela ilusionado en levantar el máximo trofeo de las 500 y en en alguna primavera francesa el de Le Mans.     

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