Márquez acaricia el asfalto como nadie

En la 1ª curva de Valencia Márquez dobló a 64 grados. Ante una caída segura, con el codo y la rodilla se acomodó sobre el piso y sorprendentemente se salvó.

Hay momentos que quedan grabados. Al margen de los grandes logros, son esos detalles que quizá magnifican el gran objetivo. Una jugada en un partido decisivo, una actitud en un momento límite. Una maniobra más allá de un título. No importa la disciplina. Son esas actitudes que entablan una comunicación única con la tribuna y es por ello que no se borran de la memoria colectiva.

El último fin de semana se definió el campeonato de MotoGP. Última fecha en Valencia y allí Marc Márquez (Honda) logró su cuarta corona en la categoría reina de las dos ruedas, la 6ª si se cuentan las dos disciplinas preliminares, por encima del ascendente Ducati de Andrea Dovizioso. Los españoles celebraron con el gran campeón, que sólo un milagro podía despojarlo de su gran objetivo gracias a la diferencia en puntos con la que llegaron al Ricardo Tormo.

Pero Márquez protagonizó “la maniobra” del fin de semana, y una de las grandes situaciones del año en MotoGP. El piloto de Honda salvó de “una caída segura” cuando transitaba la primera curva, a seis giros de la bandera a cuadros, y se pasó. Marchaba primero y una caída y abandono (o detrás del puesto 11°) habilitaba a Dovizioso a soñar con la corona que sólo podría concretarse con una victoria del italiano.

 

Según los datos de la telemetría arrojados en el box de Honda, Márquez dobló en esa primera curva a 160 km/h, en tercera marcha, y con la RC213V inclinada a 64 grados respecto del eje vertical. La máquina se descontroló por un instante, Márquez tocó el asfalto con la rodilla y el codo izquierdos y salvó la situación como nadie. Logró estabilizar la moto, apenas se salió de la pista pero esa maniobra le permitió regresar al circuito y continuar en carrera.

Más de 110.000 espectadores rugieron con esa maniobra. El mundo lo vio por TV. Muchos hablan de milagro. Márquez tiene un feeling que le permite este tipo de situaciones. Al límite. Vaya paradoja. El campeón asombra por esta condición y 2017 fue la temporada que más caídas sufrió (27). Pero aún hoy se repite la imagen y asombra. O la foto de Good-shoot/reygondeau que parecera que no hay otro destino que la caída.

 

¿Realmente Márquez desafía el punto de gravedad como nadie? Recuerdo el autódromo de Termas de Río Hondo, en 2014, cuando justamente por esta condición tan particular de Márquez consulté a Carmine Moscaritolo, encargado de prensa de Bridgestone, entonces proveedor de neumáticos de MotoGP.

"Nosotros confeccionamos caucho con distintos compuestos en el mismo neumático. Esto es porque la mayoría de las veces los pilotos doblan más veces hacia un lado que hacia el otro. Los cubiertas asimétricas. Y para ello estudiamos las ruedas de todos los pilotos. Con Márquez lo hicimos minuciosamente. Y llegamos a la conclusión de que todos giran en el mismo ángulo de inclinación: unos 64 grados. Marc también lo hace así. ¿Por qué llama la atención su estilo? Porque Márquez mantiene la moto como sus rivales, pero él tira su cuerpo hacia el asfalto, bajando el punto de gravedad", comentó Moscaritolo. 

El argentino Sebastián Porto fue uno de los primeros en mostrar su asombro en las redes sociales. Si hasta fue reproducido en varios medios internacionales, como en Marca (España): “No sólo (Márquez) la levanta con el codo, que lo usa de palanca para arriba claramente, sino que tiene la frialdad de acelerar para descargar el peso de la rueda delantera y así hacer metros hasta ponerla recta nuevamente", comentó el rafaelino.

Márquez marca una era en el mundo de las dos ruedas. No sólo es efectivo y contundente como para acumular triunfos y coronas. Es dueño de un estilo asombroso, que desafía las leyes de la gravedad y eriza la piel en cada curva, acariciando el asfalto como nadie…