¿REUTEMANN PERDIÓ TODO EN LAS VEGAS?

¿REUTEMANN PERDIÓ TODO EN LAS VEGAS?

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Se cumplen 35 años de la definición de la F.1 en la que el argentino quedó a un punto del campeón, Piquet. ¿El título se resolvió sólo ese día?

Ya pasaron 35 años de aquella tarde en la que el país se detuvo frente al televisor para empujar aquel Williams que llevaba la ilusión de la Argentina fierrera de ver a Carlos Reutemann campeón de la Fórmula 1. El intrincado circuito de Las Vegas, dibujado en la ya desaparecida playa de estacionamiento del Hotel Ceasar’s Palace, era la escala final de una temporada extraña, difícil –vocablo reiterado en los relatos del propio Lole– de la máxima expresión del automovilismo mundial.

Fue una tarde inolvidable para todos. Seguramente se recordará dónde vio aquel Gran Premio cada uno de nosotros. En mi caso, muy chico, junto con mis amigos del barrio frente a la TV del almacén del barrio. Una imagen de otra época, sin dudas, como la misma Fórmula 1. Inolvidable, como aquellas primeras lágrimas junto con los demás chicos ante una derrota deportiva…

Claramente aquel FW07C no tuvo el rendimiento esperado. De esa pole position, la última del piloto argentino en la F.1, al retraso constante hasta caer al 8° puesto, a una vuelta del vencedor, ni más ni menos que su compañero en Williams, el australiano Alan Jones, que se despedía del N° 1, a manos de Nelson Piquet, con Brabham. El 5° puesto del brasileño le permitía sumar un punto más que el santafesino y así proclamarse campeón mundial.

Aquel 17 de octubre de 1981 fue desazón. ¿Reutemann perdió la corona ese día? Ya pasaron 35 años y es el día de hoy que la polémica se regenera: ¿debió dejarlo pasar a Piquet? ¿Estuvo bien con su actitud “pasiva” ante el sobrepaso del brasileño en aquella vuelta 18 en el particular trazado americano? ¿Qué vale más, ser un caballero o un campeón a cualquier precio?

Por aquellos años la Fórmula 1 no penalizaba actitudes despreciables como la de cruzar, como tato se le recriminó al mismo Reutemann desde la tribuna de su país. Sin ir más lejos, sobre finales de la misma década Ayrton Senna y Alain Prost lo demostraron para uno y para otro bando. Años mas tarde esa mirada tuvo un corte: aquel errático choque adrede de Michael Schumacher contra Jacques Villeneuve en Jerez de la Frontera 1997 derivó en la quita total de puntos para el alemán y la corona para el canadiense.

Pero volvamos a Reutemann. ¿Perdió la corona esa tarde de octubre? ¿O aquella lluviosa jornada de Jacarepaguá cuando desobedeció la órden de equipo con el ya mítico cartel “Jones-Reut”? ¿O con la anulación del puntaje de su triunfo en Kyalami por presión de Ferrari? Él mismo lo contestó en 2007, al visitar la planta de Williams y encontrarse con el propio Frank en un viaje a Inglaterra para recibir un premio de la revista Autosports y que el periodista Peter Windsor (aquel que gestionó la frustrada incorporación de Pechito López al fantasmagórico USF1 Racing) retrató:

"¿Por qué cambiamos de Michelin a Goodyear a mitad de camino aquel año? Sumé 37 puntos con Michelin y sólo 12 con Goodyear. No lo entiendo", le preguntó el argentino a Frank. "Creo que fue una cuestión política", explicó Williams. "Bernie [Ecclestone] pensó que era mejor usar Goodyear porque Michelin favorecía a Renault". Allí Reutemann fue irónico: "Claro que era mejor para Brabham [comprada por Ecclestone en 1972] que nosotros usáramos Goodyear. Desde el momento en que cambiamos dejamos de ser rápidos [...]. En Austria no tenía nada de agarre. Y los motores... Recuerdo que el 349 era muy rápido, ¿pero te acuerdas del problema con el 310 en Hockenheim? Creo que perdí el campeonato en esa carrera...".

Al día siguiente se encontró con Neil Oatley, su ingeniero de entonces. Y también aprovechó para interrogar sobre aquella frustración de Las Vegas, donde el equipo claramente abasteció mejor a Jones, fuera de la lucha por el título: “¿Por qué corrimos con el chasis 17? ¿Por qué debimos probar frenos en la mañana de la competencia? No encontré un set adecuado de neumáticos para la carrera. Un desastre"…

Pasaron 35 años de una tarde que quedó en la nebulosa de la historia de la Fórmula 1. El dolor por la pérdida ante los números. La bronca de muchos por la falta de una actitud agresiva ante la pérdida. Recuerdo aquellas lágrimas. Pero hoy siento el orgullo de una actitud deportiva de un verdadero talento frente a tantos impedimentos. Reutemann, como tantos otros deportistas argentinos, no recibió el reconocimiento acorde a su figura…

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