¿ROSSI ES EL RESPONSABLE?

¿ROSSI ES EL RESPONSABLE?

Compartir

El pésimo y añejo resorte de apuntar a la víctima se vio en el TC. Frente a la reprochable maniobra de Werner, se critica al piloto de Chevrolet, el gran perjudicado, por no levantar.

El pésimo y añejo resorte de responsabilizar a la víctima parece explayarse en diferentes ámbitos. Desde los más complejos y serios, hasta aquellos que pueden alcanzar las frívolas situaciones deportivas o recreativas.

El fin de semana en La Plata muchos aspectos quedaron en el tintero para analizar de una definición que no se destacará por su pulcritud. La ya acostumbrada invasión del público, que por caótica que se manifestó durante toda la jornada no deja de ser un déficit que la categoría no le encuentra solución (si es que la ACTC la busca) y que siempre está al borde de la tragedia. A ello, la desaparición de los tiempos oficiales en el momento más importante del año, ni más ni menos que en plena definición del título de Turismo Carretera, se agregó en un domingo desafortunado.

Al margen de todo aquellos que afecta a la imagen de la categoría más popular (e indirectamente a la actividad en su conjunto), también hubo una controvertida resolución deportiva. Una maniobra que quedará en la memoria colectiva por sus consecuencias, pero también en el centro de los múltiples debates por su intencionalidad (o no).

Mariano Werner se tiró con su Ford en una curva que quizá no haya registro de sobrepaso en el intrincado circuito platense y, con las cuatro ruedas sobre el pasto, se descontroló y pegó al Chevrolet de Matías Rossi, que hasta allí, a sólo metros de la bandera a cuadros, se coronaba campeón. El incidente (para muchos justificado con el argumento “se jugó al todo o nada”) dejó a ambos fuera de pista y el título cayó en manos de Guillermo Ortelli. Hasta ahí, la película ya vista.

¿Estuvo bien Rossi en porfiar su lugar, a sabiendas de que si cedía la posición y llegaba a la cola de Werner se aseguraba el campeonato? Entre tantos puntos por criticar, debatir y mejorar, parece mentira que inmediatamente después del caos que reinó en el Mouras la polémica se centrara en la actitud de Rossi, como si fuese una forma de eclipsar las barbaridades que rodearon a la definición.

¿Por qué se juzga a Rossi, que sin dudas fue el gran perdedor del escandaloso final del TC? “Debería haber dejado pasar”, fue una de las frases más escuchadas con la carrera (y el título) ya consumida. A lo lejos, Juan María Traverso, que no hizo mención a todas las desprolijidades apuntadas, también objetó al piloto de Chevrolet: “Rossi corrió la carrera y no el campeonato. Yo lo hubiera dejado pasar y decido yo quién tira a la mierda a quién”.

Quizá un cambio de óptica sobre el mismo episodio nos permita analizarlo. Estamos acostumbrados a escuchar hasta el hartazgo que “el que marcha primero es el que manda”. ¿Y entonces? ¿En qué quedamos? Si defendía su posición, de una manera limpia, ¿por qué se hace hincaié en una alternativa que va contra el espíritu deportivo de avanzar? ¿Quién garantiza que si cedía la posición ganaba la corona? Si en el terreno de las suposiciones Rossi cedía el puesto y luego caía algún otro lugar por un toque de un tercero o perdía rendimiento, ¿qué se le hubiera dicho? ¿Qué perdió por pecho frío, por no atacar? Sin dudas, en caso de perder en cualquiera de los dos casos, siempre es preferible el que sucedió, donde defendió con uñas y dientes su posición en la pista.

El pésimo y añejo resorte de responsabilizar a la víctima una vez más entre nosotros. Werner fue el culpable, con o sin intención. Pero a Rossi, por ser el más capaz, parece que le exigimos mucho más de lo que deberíamos. Hasta que la propia víctima sea responsable…

Compartir