Ser 'hincha' de, o 'correr' para...

Ser 'hincha' de, o 'correr' para...

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El cambio de marca de Matías Rossi en el TC ha generado controversias y distintas opiniones, todas atendibles y respetables. El subcampeòn del Súper TC 2000 y del TC ha ganado espacio en este último año, como casi ningún otro piloto argentino, Tiene un nivel de exposiciòn similar al de 'Pechito López' con sus epopeyas en el Mundial de Turismo y Agustín Canapino con sus dos campeonatos en 2016. Es uno de los pilotos 'fuera de serie' que tiene Argentina y a su condición natural de manejo le agrega una dosis interesante de honestidad en sus palabras, en sus expresiones genuinas y  cuestionamientos que a veces incomodan a rivales, dirigentes y periodistas. Es distinto. Vale esta aclaración para entender mejor la génesis de esta decisión de dejar la marca que lo tuvo como gran protagonista y campeón como Chevrolet para pasar a Ford. Estamos hablando de un cambio que genera un cimbronazo fuerte entre sus seguidores, aunque vale decirlo que con los tiempos que corren los autos actuales son prototipos y solamente los distinguen los logos estampados en algún lugar. Pesa y distingue la simbología más que la marca en sí.

El cambio de Rossi tiene varias lecturas. Una es la propia del piloto, que lo ve como un desafío profesional y personal. Lo venìa madurando desde hace tiempo. Buscar nuevas metas y meterse en un lindo crucigrama del que puede salir airoso o no. No será el primero ni el último en hacer un cambio drástico. Juan María Traverso lo hizo y fue campeón con las dos marcas rivales. Eran otros tiempos, es verdad. Nunca escuché decir a Rossi que era 'hincha' de una marca. Siempre dijo que el 'corre' para una marca. Aquí la gran diferencia con el sentir de la gente que se mantiene apegada por una u otra insignia en el tradicional TC. Para el piloto es un cambio importante que le dará un nuevo aire a su carrera, no mucho más.

Para los equipos y el ambiente del TC es un agregado especial para la próxima temporada. La política de la categorìa es la de reafirmar a los grandes apellidos que siguen su curso. Primero fue Omar Martínez, luego Guillermo Ortelli, ahora Rossi. Se habló de la vuelta de Marcos Di Palma...Y vendrán otros. Pero serán siempre los tradicionales, los 'eternos' emblemas de la gente y de las marcas.

La mayor temperatura del caso la vive la gente. Y aquí veo dos posiciones: una es la de los hinchas del piloto y otra muy diferente la de los hinchas de una marca. Es lo mismo que pasa con los grandes ídolos, y sigo con el ejemplo de Traverso. Resistido y puteado por las dos hinchadas según la época, pero amado y odiado por los seguidores del piloto. A Rossi lo sigue mucha gente en el automovilismo, y en especial en el STC2000 y en TC. Quienes lo ven como la gran figura que es en el automovilismo nacional, no sentirán el cimbronazo del cambio. Es más, lo puede potenciar. En cambio, aquellos que siguen a una marca, se identifican con sus pilotos, sufren y se alegran con sus actuaciones en cada domingo son los que más sentirán el salto. Y los entiendo. Sin ponerme Juez, creo que los hinchas de Chevrolet por un lado lo valoraràn por las alegrìas que le dió a la marca y por otro sufrirán al verlo en otro auto. El auto rival. Confieso que como hincha en el fùtbol, no me gustarìa ver algo igual con un jugador de mi equipo... Por eso es tan apasionante la discusiòn. Porque entran en juego sentimientos, recuerdos, sensaciones y no siempre éstas van de la mano con lo que el otro siente o percibe. No se terminarà el mundo con Rossi corriendo con Ford, pero el cimbronazo es fuerte. Cambian los tiempos. El profesionalismo es razón, y el hincha es corazón. Por eso a los hinchas, una vez más, los entiendo en su pesar. 

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