TORINO, ORGULLO ARGENTINO

TORINO, ORGULLO ARGENTINO

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Medio siglo del nacimiento del vehículo nacional, símbolo de la industria local y que representó al país en la mítica misión en Nürburgring.

Los aniversarios parecen estar limitados a los grandes pilotos, que hacen historia con sus proezas vertiginosas. Sin embargo, esta vez el recuerdo que propone el número redondo de la cronología corresponde a un modelo emblemático. Que formó parte del orgullo de la industria nacional. Y que unió a los argentinos detrás de una pasión que de manera única se vivió como un verdadero seleccionado en una contienda internacional. El Torino, aquel auto denominado “mediano” por el mercado de los años 60 y que quedó en el corazón de todos.

A principios de aquella década, James McCloud, presidente de Industrias Kaiser Argentina, tenía un sueño gigante: construir un auto denominado “mediano” en aquel tiempo, ero 100% argentino. Tras agotarse la línea del Rambler, finalmente se alcanzó el objetivo. Así nació el Torino, que pese a su aceptación popular, de la mano del automovilismo alcanzó el nivel de mítico al representar a nuestro país en la legendaria Misión a Nürburgring, y luego afianzarse en el Turismo Carretera.

Kaiser se había instalado en la Argentina en 1955, con una planta integrada con 9000 toneladas de equipamiento llegado desde los Estados Unidos. En 1956 salió desde Santa Isabel, Córdoba, el primer Jeep de construcción nacional. Y el último día de noviembre de 1966, nació el Torino.

Dos años antes se había solicitado al notable diseñador Pininfarina lo que hoy se denominaría un “restyling” del Rambler American. Con un aspecto deportivo, salió a la luz el modelo que llevó el nombre en honor a la ciudad donde se trazaron sus líneas, en Turín. Si bien el motor Tornado fue el más conocido entre sus varias versiones, se destacaron el ZX, el 380, el TS y la coupé.

Entre 1966 y 1981 se construyeron 99.792 vehículos, de los cuales la versión más exitosa fue el Torino TS coupé, con 31.961 autos. A principios de 1982 se discontinuó la producción debido a la apertura al mercado local de vehículos más económicos en cuanto a consumo y precio.

De hecho, el Torino consumía 12 litros de combustible cada 100 kilómetros a una velocidad de 80 km/h. ¿Cuál fue la progresión del modelo? En 1967 apareció el Torino 380; en 1971, el IKa; en 1972, el TS; en 1979, el TSX, y en 1980, el ZX. Con un habitáculo confortable, combinando deportividad con confort, se destacaba la información a través de los relojes que poblaban el generoso tablero y frente.

Pero al margen de las bondades del modelo convencional, el costado deportivo siempre fue el gran aliado de este vehículo que pareció contar con un aura especial. De hecho debutó con un triunfo en el Turismo Carretera, de la mano de Pirín Gradassi. Y automáticamente la promoción se construyó desde el automovilismo. “Triunfos con T de Torino” o “Creado para ganar”, eran algunos de los slogans publicitarios. “La pasión del hombre”, por ejemplo, era la frase que acompañaba a la figura deportiva del TSX. Tuvo vida propia con las inolvidables “Liebres”, aquellos prototipos de dos genios, Oreste Berta y Heriberto Pronello, de la mano de Eduardo Copello y Gastón Perkins.

Y si bien la Argentina contó con la enorme figura de Juan Manuel Fangio en la Fórmula 1, en 1969 se armó una suerte de seleccionado nacional de automovilismo, a bordo de los Torino que mantuvieron en vilo a todo un país con aquellas aceleraciones en el legendario circuito de Nürburgring. Claramante, la figura de Fangio como embajador y una suerte de DT de aquel plantel, más la garantía a través de la sabiduría de Berta, el plantel salió con tres Torino:  el N° 1 conducido por Luis Di Palma, Carmelo Galbato y Oscar Fangio; el 2 por Eduardo Rodríguez Canedo, Jorge Cupeiro y Gastón Perkins; y el 3 con Eduardo Copello, Oscar Franco y Alberto Rodríguez Larreta, el popular 'Larry', que alcanzó el cuarto puesto.

Se vivió como un Mundial de fútbol. Un país pegado a la radio y ávido de recibir información de aquel Infierno Verde donde no sólo se ponía en juego el orgullo deportivo. También se identificaba la industria de un país que era pujante y que se animaba a la competitividad absoluta.

Cómo será que tiene un aura especial el Torino que hasta uno de los grandes ídolos del automovilismo, Rubén Luis Di Palma, estaba en pleno proceso de armado de su Torino de Tc cuando la muerte lo sorprendió en aquel fatídico vuelo en su helicóptero desde Santa Rosa a Arrecifes. Sin embargo, el público también pareció empujar con el corazón aquel Torino rojo que terminó su hijo Patricio y que lo llevó a la victoria en 2003.

El Torino hasta generó un film documental sobre su particular historia, realizado por Agustín Rolandelli, además de innumerables publicaciones y ediciones gráficas y televisivas. Esta semana fue especial para los amantes de este símbolo de la industria automotriz nacional. Se desarrollaron eventos conmemorativos sorprendentes. Como el organizado en Córdoba, donde más de 400 vehículos de la marca se juntaron para realizar distintas actividades.

Entre ellas fue la visita a “La Fortaleza”, el reducto del prestigioso Oreste Berta, que recibió a la comitiva en un encuentro por demás emotivo. Allí el “Mago” brindó una charla y compartió vivencias de la Misión, además de los detalles técnicos del vehículo.

Si bien a la vera del lago San Roque se exhibieron los Torino, en la ciudad de Córdoba tuvieron un evento en el estadio Mario Kempes, además de formar la palabra Torino con los propios modelos, que fue captado por tomas aéreas.

No hay dudas: es orgullo nacional. Al margen de aquella representación argentina y de la parcialidad que puede generarse en las tribunas del Turismo Carretera, su identificación es parte de aquel sentimiento por el trabajo, la producción y el progreso de un país, reflejado en un modelo sin igual: Torino.

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