Una imagen, más que mil palabras

Una imagen, más que mil palabras

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El esfuerzo del desafortunado Nicolás Bonelli se multiplicaba al empujar su Ford en plena recta del autódromo de Viedma, con el mero objetivo de cruzar la línea de sentencia que apenas un puñado de minutos antes la imaginaba a velocidad máxima en el primer lugar de la 3ª serie del Turismo Carretera.

La transmisión no le permitió cumplir ese anhelo que para el chico de Entre Ríos era por demás valioso. Allí perdió la posibilidad de largar bien adelante en la final, lograr una victoria parcial y meterse como gran candidato al sueño sublime: pertenecer al selecto grupo de ganadores de la popular categoría.

Bonelli perdió. Es cierto. Pero en la pista. Su esfuerzo compensó la mala fortuna. No con un resultado deportivo. Al contrario, ya que además fue excluido por esa acción peligrosa en la pista. Nada que reprochar. A nadie. Sin embargo, Bonelli ganó mucho más que una posición de privilegio en la grilla. Entró en la consideración popular, su gesto se cotizó gracias al esfuerzo y al temple por llevar adelante la gestión familiar que, a la vieja usanza, rememora a aquellos gladiadores de la vieja época del TC, cuando los pilotos sabían del sacrificio de armar su propio auto y de cuidarlo y conducirlo. Los Bonelli (Próspero y Nico) mantienen encendida aquella llama pasional que parece extinguida.

En Carburando, el último lunes, con el equipo decidimos inaugurar un espacio para reflejar una imagen del fin de semana. A modo de homenaje a los reporteros gráficos que, desde siempre, fueron testigos insoslayables de cada aventura que la añeja categoría desafió. Desde aquellos Grandes Premios que surcaban un país aún despoblado hasta los milimétricos rebajes en cada circuito. Ellos, a través de la lente, inmortalizaron ídolos, dieron vida a máquinas en plena acción y mostraron sitios inimaginables.

En este caso, el loable esfuerzo de Bonelli fue retratado por Guillermo Cejas. Invitamos a todos los talentosos trabajadores de las luces y las sombras a compartir con nosotros sus perspectivas. Con valor periodístico o artístico. Como también a los aficionados. Y juntos nos deleitaremos con esas imágenes que, en muchos casos, valen más que mil palabras…

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