¿Cómo fueron los ensayos de las "24 Horas de Daytona" de 1993?

Como está ocurriendo con Agustín Canapino, también en aquella oportunidad hubo tres días de ensayos oficiales antes de las "24 Horas de Daytona"...

Agustín Canapino está dando sus primeros pasos en el circuito de Daytona en lo que ahora se llama "Roar Before",  denominación que tienen los tres días de ensayos que sirven para un primer tanteo de los equipos y sus pilotos con vistas a la carrera y además sus resultados servirán para el orden que tendrán los boxes en cada categoría, los días de la competencia.

Teniendo en cuenta las expectativas que se han generado en torno de la presencia del piloto argentino en su primer gran examen internacional, me vienen a la memoria las vivencias de aquellos fríos días de invierno en Daytona, cuando el equipo argentino de la ACTC realizó los tres días de ensayos oficiales antes de la carrera. El mal tiempo fue constante, pocas horas de sol, viento y alguna llovizna. Los recursos no sobraron, pero con un auto en condiciones se pudo probar y sacar las primeras conclusiones. Lo mismo que ocurre en estas horas con el ensayo de Canapino con el Cadillac del equipo de Ricardo Juncos, los ensayos son relativos. Nada indican respecto de la carrera. Ni el rendimiento de los autos, ni el de los pilotos rivales es el mismo. Ni siquiera el tiempo. Ya a fin de mes parece un poco mejor el clima y no tan hostil. Igual, son noches largas las de los ensayos y las de la carrera. Recuerdo muy bien los detalles de aquella primera aventura que me tuvo como testigo con el grupo de ocho pilotos queriendo conquistar América. 

En estos días se están cumpliendo 26 años de la aventura de la ACTC en la 'Misión Argentina' en las 24 Horas de Daytona cuando participó con dos autos y ocho pilotos del TC. La histórica carrera fue el 30 y 31 de enero, pero pocos recuerdan que en los primeros diez días de 1993 un reducido grupo de pilotos estuvo en Daytona probando durante tres días los dos Oldsmobile del equipo de Dale Kreimer, no sin sobresaltos. 

Tras el duro golpe del accidente y muerte de Roberto Mouras en noviembre de 1992 en la ruta de Lobos, la excursión pareció tambalear, sin embargo en homenaje al piloto de Carlos Casares el TC decidió mantener la idea de probar suerte en tierras desconocidas. Para llegar a Daytona fue indispensable la colaboración de Juan Manuel Fangio II ('Juanmanuelito') radicado en aquel país y piloto oficial Toyota en IMSA, de Daniel Urrutia piloto argentino que también participó en aquella carrera y de Tato Ferrea.
Daytona 1993 con ocho pilotos del TC de nuestro país
 
Aquel primer paso en el impresionante autódromo de Daytona fue fundamenal para conocer el circuito, los autos, el equipo, los radios de giro, los peraltes, las gomas, la potencia, y el desafío de la noche en el óvalo mixto. Y ese momento se dio en la visita inicial para un corto período de ensayos en pleno invierno de La Florida. Los ocho pilotos que viajaron a Miami para luego trasladarse a Daytona Beach y participar de los ensayos en el circuito fueron Oscar Aventín, Fabián Acuña, Eduardo Ramos, Juan Manuel Landa, Emilio Satriano, Jorge Oyhanart, Osvaldo Morresi y Osvaldo López junto con Hugo Mazzacane quien quedó como piloto suplente ante cualquier eventualidad. La idea era probar en la pista del autódromo las dos unidades Oldsmobile Cultass Supreme, que el equipo Kreider Racing Enterprises les alquiló a los argentinos para la ocasión.
Participé de aquel primer viaje a Estados Unidos, y para ello fue necesario sacrificar en parte la despedida del año 1992. Aquel festejo de Año Nuevo fue corto ya que a las 2 horas del 1993 mi padre Oscar me llevó desde Benito Juárez hasta la casa de Fabián Acuña en Tandil. Desde allí viajamos directo rumbo al aeropuerto de Ezeiza porque el viaje se inició el 1º de enero de 1993 a las 10 de la mañana en vuelo directo a Miami. Oscar Aventín nos invitó a un brindis por el Año Nuevo con champagne ni bien el vuelo despegó...
 
Ni bien pisamos Miami, Daniel Urrutia nos estaba esperando y desde allí viajamos poco más de 400 kilómetros en dirección norte rumbo a Daytona Beach. Paramos en un Hotel que daba directo a la playa. No había nadie, era pleno invierno. Me tocó compartir la habitación con Osvaldo Morresi. Un genio y gran compañero el querido Pato...
El 3 de enero empezaron las acciones en el desolado autódromo. No había nadie. Hacía frío, lloviznaba y había viento. El panorama solamente estaba alterado por el ruido de motor americano "gordo" de cada uno de los Oldsmobile pintados de celeste con vivos blancos. No fue fácil con lluvia y frío realizar un adaptación acorde a las exigencia del circuito en especial los peraltes de los curvones del óvalo y de la potencia de los vehículos.

El equipo de Dale Kreider, el Racing Enterprises fue seleccionado para proveer los vehículos, pero no era una súper estructura, ni tampoco tenía abundancia de medios para solucionar los inconvenientes que surgían. Muchos problemas fueron solucionados con el ingenio y la capacidad del grupo reducido de argentinos que estuvimos en aquellas pruebas casi en solitario durante cuatro días. Los autos Oldsmobile, modelo Cutlass Supreme, eran impulsados por motores Chevrolet V8 de una potencia estimada en 680 HP , el peso rondaba los 1200 kg disponiendo de cajas Saenz de 5 marchas y chasis tubular.
Los ensayos se realizaron casi en su totalidad con un solo auto ya que el restante se esperaba estrenar para la carrera. Para las "24 horas" los pilotos serían Emilio Satriano, Jorge Oyhanart, y los jóvenes Eduardo Ramos y Fabian Acuña en uno de ellos. El otro para Osvaldo López, Oscar Aventin, Juan Manuel Landa y Osvaldo Morresi. Hugo Mazzacane quedó como piloto suplente.

'Pibes, levanten un poco que van muy rápido'

Los primeros en salir a pista fueron Satriano y Aventin, inicialmente comenzaron girando en 2m06s/2m08s (fijémonos los tiempos que en estos ensayos está haciendo Canapino con el Cadillac de la categoría DP1) y a medida que fueron pasando el resto de los pilotos sobre los coches fueron bajando los tiempos. Hay que tener en cuenta que los autos de los pilotos argentinos corrían en una categoría intermedia y nada tenían que ver con los de IMSA como el Toyota de Fangio, que se puede asimilar en potencia y configuración del auto a los de la categoría mayor en la que en esta edición tendrán Canapino, Juan Pablo Montoya, Fernando Alonso, Helio Castrioneves o Christian Fittipaldi. 

Durante la tarde del primer día Fabian Acuña marcó el mejor registro (1m58s) con lo cual la adaptación parecía ser bastante buena. Otro que iba muy rápido era Lalo Ramos quien junto con Acuña giraban cómodos por debajo de los dos minutos en la vuelta. Pero ocurrió lo que se veía venir...el 'tirón de orejas'. Cuando terminaron las pruebas los dos 'jóvenes' fueron avisados que los tiempos no eran relevantes, sino que lo importante era completar el total de la carrera. Estaba claro que había una diferencia importante en los registros de los demás pilotos y los de Acuña y Ramos que estaban muy por debajo del resto. Los ritmos eran diferentes y las perspectivas de carrera también. Por eso Dale Kreider (dueño del equipo) al notarlo lo advirtió, y en un par de reuniones en el hotel se definió la estrategia. 'Pibes, levanten un poco porque van muy rápido', les dijo Aventín. El grupo le hizo saber a los rápidos, que el tiempo ideal era de 2 o 3 segundos por encima de los dos minutos de vuelta.

Segundo día 

Al segundo día de pruebas el auto 23 sufrió una rotura en un tensor con lo cual el chasis quedó mal. Fue trasladado al taller del equipo ubicado en San Petesburgo y por lo tanto se tuvieron que arreglar para girar con un solo auto. Fue una complicación para los pilotos en el momento que realizaron los ensayos más exigentes dado que realizaban pruebas nocturnas. El mal tiempo, con lluvia incluida, terminó dándole a los pilotos todas las variantes de pista posibles en la pista, con lo cual la prueba fue más que satisfactoria.

Tercer día

Para el último día de ensayos retornó al circuito el auto dañado pero apenas salió a girar el 'Pato' Morresi sufrió un despiste golpeándose en un costado. Fue el momento en el que surgieron las primeras discusiones con el equipo. Chocaban dos idiosincracias y dos formas bien diferentes de ver las carreras de autos, dado que los responsables del equipo querían llevarse el auto a reparar nuevamente y los pilotos argentinos decían que era un golpe menor y se podía reparar en el circuito. 'Esto se arregla, cómo se van a llevar el auto por un bollo', les decía el recordado Morresi a los americanos. Los pilotos tenían razón, ya que el golpe no era importante. Finalmente el auto fue retirado y nuevamente debieron girar todos juntos en el coche 25 completando el trabajo.

El 10 de enero el grupo regresó a la Argentina con una serie de datos importantes para la carrera que se venía. Si bien los ensayos no contaron con los dos autos durante los tres días, los pilotos se enteraron de qué se trataba intentar una aventura semejante en Daytona durante las 24 horas de carrera. El grupo regresó en un vuelo charter el 23 de enero para la carrera que fue durante el sábado 30 y domingo 31. La historia marca que este año se cumplirán 26 años de aquella aventura, que tuvo su aperitivo con algunos contratiempos en una dimensión desconocida para todos.