¿Cómo nació y desde cuándo existe el semáforo?

La historia del semáforo. ¿Sabías que la primera experiencia fue trágica? ¿Con los vehículos autónomos llegará su final? Mirá el video de La Otra Mirada:

Otro capítulo de "La Otra Mirada", hoy con la historia del semáforo. ¿Desde cuándo funciona? ¿Cómo se implementó? ¿Sabías que la primera experiencia fue trágica? La palabra de origen griego: Sema (señal) y Foros (portador), se utiliza para organizar el tránsito vehicular y peatonal. Pero en realidad, deriva de un sistema de señales del ferrocarril nacido en 1842. Aunque muchos siglos atrás, se utilizaban sistemas de colores y de carteles para informar movimientos en puertos o la comunicación en determinados territorios.

Pese a que el uso frecuente en el tránsito era la tracción a sangre, la idea surgió en 1868. El ingeniero ferroviario John Peake Knight se basó sobre las señales ferroviarias para organizar el tránsito de los caballos y los peatones en Londres.

Utilizó un sistema manual de carteles, que indicaban la detención o el paso en la intersección de las arterias. De noche, usaba unas lámparas de gas, aunque eran frecuentes los inconvenientes y las roturas. Pero el remedio fue peor que la enfermedad. Un agente debía accionarlo permanentemente. Y como víctima de una explosión de los globos de gas, el operador murió trágicamente en 1869.

 

En 1910, Ernest Sirrine mejoró el semáforo volviéndolo automático, aunque en lugar de luces utilizaba las palabras iluminadas Stop y Proceed. Dos años más tarde, un oficial de la policía de Salt Lake City inventó el sistema lumínico. Si bien era manual, implementó un sonido para alertar sobre los cambios de luces, además de permitir a los bomberos y a la policía modificarlos según las urgencias. Por ser un agente, no pudo patentar la idea.

La aparición del popular Ford T cambió definitivamente el tránsito en los Estados Unidos. El 5 de agosto de 1914 se instaló el primer semáforo "moderno", en Cleveland. Gestionaba el tráfico entre dos avenidas. Contaba con luces rojas y verdes, colocadas sobre unos soportes con forma de brazo. Además incorporaba un emisor de zumbidos. Pese a ser eléctrico, se lo operaba de forma manual.

En 1917 William Ghiglieri patentó el primer semáforo automático y lo implementó en San Francisco. Hasta entonces sólo se utilizaban las luces verdes y rojas. En 1920 Williams Pott introdujo la luz amarilla o naranja, aunque tampoco pudo patentar la idea por ser policía.

Garrett Morgan fue la primera persona en lograr la patente, en 1923, por un semáforo de tres etapas eléctrico. Poseía carteles iluminados y vendió el diseño a la General Electric por 40.000 dólares.

En 1936, Charles Marshall creó la cuenta regresiva, para saber en cuántos segundos cambiaba de luz el semáforo.

A mediados del Siglo XX aparecieron los peatonales, con el hombrecito iluminado en verde o blanco y en rojo. ¿Por qué en blanco? Los primeros semáforos ferroviarios poseían luces bancas para dar camino libre, pero se produjeron algunos accidentes por confundirse con otras luces. De ahí que apareció el verde.

Finalmente el Protocolo de Ginebra de 1949 y la Convención de tránsito de Viena de 1968 determinaron las luces universales del semáforo.

En Buenos Aires, el nutrido tránsito debido al parque automotor importante de principio de Siglo, se organizaba por agentes ubicados en las garitas. En 1933 fueron reemplazados en algunas intersecciones por sistemas de señales luminosas que se accionaban manualmente.

El primer semáforo apareció recién en 1958, en la esquina de las avenidas Leandro N. Alem y Córdoba.

El sistema se semáforos no es sólo un poste con luces. Con métodos cada vez más sofisticados, aparecieron los de control de dirección, de carril, para transporte público, para ciclistas, para ciegos con señales auditivas y tantos más.

Y ahora con el incesante uso de los dispositivos, para que los peatones no crucen distraídos, se colocan los semáforos en el piso. Para aquellos ensimismados por las pantallas, los alertan para que no crucen de manera indebida…

Las grandes ciudades requieren de un sistema centralizado para controlar lo que habitualmente se denomina “onda verde”. Buenos Aires es la ciudad con más semáforos por habitante de la región, con más de 3800 intersecciones intervenidas.

En el automovilismo también se utilizan los semáforos. Antiguamente el rojo daba lugar al verde. Luego la FIA eliminó el verde y con sólo la última luz roja que se apaga, se habilita la aceleración plena.

Los semáforos tienen otros significados. En muchas provincias suele decirse que un pueblo deja de serlo para convertirse en ciudad si una construcción supera la altura de la iglesia o si aparece el primer semáforo.

¿Cuánto tiempo les quedan a los semáforos? Ya hay tecnologías de vehículos que se inter relacionan con ellos. Y se estima que con la llegada de los coches autónomos, ya no serán necesarios. Mientras tanto, ese elemento sencillo, con sus luces, continúan ordenando el movimiento de millones de autos y de personas, minuto a minuto.