Cuando la familia y la pasión por el automovilismo van de la mano

Estar en el automovilismo sin el apoyo de la familia es muy difícil, esto lo sabe bien Diego Azar, quien junto a su padre y su hermano son las cabezas del Azar Motorsport.

“El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión”, así expresa el personaje Pablo Sandoval, interpretado por Guillermo Francella en la película “El Secreto de sus Ojos”, esta frase resume lo que es el Azar Motorsport, una familia donde el automovilismo pasó de generación en generación y hoy en día tiene a Diego Azar como piloto, a Sebastián su hermano como ingeniero y a su padre Javier pendiente de todo para que no falte nada.

“Como bien siempre digo el equipo es bien familiar, donde mi hermano es mi chasista y mi ingeniero, donde mi papá también está en la parte como chasista, más un grupo de amigos más que de mecánicos que son todos de la zona de Del Viso”, expresó en primer término Diego Azar.

Luego agregó: “La única que capaz se cansa un poco del automovilismo es mi vieja que no quiere saber más nada. Cuando llego a mi casa lo primero que hago es prender el simulador y luego me acuesto pensando en autos de carrera, es de lo que vivimos. Más que un trabajo es una pasión por eso es que mezcla tanto lo familiar con el trabajo”.

Por su parte, Javier Azar, ex piloto y padre de Diego, expresó: “Para nosotros el deporte motor es una pasión, arrancó cuando yo corría y cuando dejé de correr con los chicos que trabajan conmigo quise darles una continuidad laboral y armamos el equipo, hasta que llegó Diego como piloto y ahora prácticamente es todo hecho en familia”.

Además, Sebastián Azar, hermano de Diego, comentó que para él es más fácil trabajar en familia porque se pueden decir las cosas como son: “La verdad que es algo distinto a cualquier otra cosa, el poder trabajar con mi familia se me hace más llevadero todo. Hay muchas familias que te dicen que trabajar juntos es más problemático, que después llegan a casa y se matan. Acá es todo lo contrario, es más fácil, le puedo decir las cosas a Diego como son y él me las puede decir a mí, lo mismo pasa con mi viejo y se hace más llevadero”.