Cuando Nascar corrió en las 24 horas de Le Mans

Nascar en las "24 horas de Le Mans", ocurrió en el año 1976 , cuando aparecieron dos autos de la categoría americana para correr la carrera de resistencia más famosa del mundo

Con más de 90 años de historia, las "24 horas de Le Mans" han visto todo tipo de autos y prototipos con la intención de participar en la carrera de resistencia más famosa del mundo.

Desde autos que llegaban andando por la carretera al circuito, disputaban las 24 horas y luego se usaban para uso familiar  hasta prototipos futuristas que solo su creador habría sido capaz de imaginar.

Con tantos años, ha habido muchos casos de vehículos extraordinarios e inusuales pero seguramente los que llaman la atención están en la historia de una de las competencias más famosas.

La historia nos lleva 44 años atrás. Transcurría 1976, el ACO convenció a los organizadores de la Nascar para que mandaran un par de autos a correr las "24 hs. en el circuito de La Sarthe".

Ford Torino Le Mans

1976 Marcel Mignot francés Ford Torino de las "24 horas de Le Mans"/// 

Un Ford Torino y un Dodge Charger llegaron a para Francia para competir en la legendaria prueba.

Tras clasificarse en posiciones retrasadas, el Dodge duró dos vueltas.

Algo más duró el Ford, con 104, pero ninguno terminó la carrera.

La excuesión por tierras francesas no fue muy buena ya que nunca más repitieron la experiencia.

Evidentemente los autos americanos estaban preparados para competir en los óvalos  y el espectacular trazado de La Sarthe era completamente distinto a pesar de sus largas rectas y zonas rápidas.

nascar en le mans

Dodge Charger de Nascar en Le Mans 1976///

Las invitaciones fueron cursadas a nombre de Herschel McGriff y su hijo Doug McGriff. Inicialmente ambos pilotos se propusieron competir con su Monza usado en Nascar, pero pocos meses antes de la carrera en Francia el coche sufrió un accidente, por lo cual decidieron alistar a un Dodge Charger de 1974.

Tal vez el auto menos indicado por la poca aerodinámica y por las dimensiones que tenía. A pesar de ello, los americanos decidieron emprender la aventura embarcando el coche hacia Francia.

El Charger no iba a ser un rival débil para las refinadas máquinas europeas de carreras. Se le había construido un chasis enteramente tubular por lo que el peso se vio bastante reducido, único cambio hecho en el Charger además de las relaciones de caja que tuvieron que adaptarse al circuito.

Dodge Charger Le Mans

El resultado era en un principio alentador ya que llegaba a los 344 km/h, impulsado por su V8 427 HEMI.

Pero muy pronto la debilidad del Charger comenzó a aflorar. En entrenamientos explotaron dos de los tres motores que el equipo había llevado a Francia; la razón fue el bajo índice de octanos de la gasolina empleada: 89 octanos contra los habituales 115 que se usaba en USA para sus motores de 13,5:1 de compresión en los óvalos.

A pesar de los litros de aditivos en el depósito, el Charger solamente duró en carrera tres vueltas, antes de romper un pistón.

En tanto el Ford Torino lo manejó Marcel Mignot.

Una locura irrepetible, curiosa pero que no dejó de ser divertida para los americanos seguramente.