Cuando pilotos de TC2000 sorprendieron a la Fórmula 1

La historia nos remonta al GP de Argentina de 1995 donde tres pilotos audaces de TC2000 montaron un show que irritó a los organizadores de F1 pero emocionaron al público

En 1995 Argentina volvía a tener un Gran Premio de Fórmula 1 después de 14 años, algo que se repetiría por tres años más, hasta 1998, cuando ganaba en el autódromo de Bs. As. Michael Schumacher con la Ferrari.

Renault,  para estas carreras, prestó sus clásicos Clío Williams, que fueron manejados por pilotos del aquel TC2000.

Clio F1

Jorge Giorgi, Gustavo Der Ohanessian, Miguel Angel Etchegaray, Oscar Fineschi y Luis Belloso, entre otros, fueron algunos de los que tuvieron ese halago.

La historia que nos ocupa se remonta precisamente a la edición de 1995, aquel retorno de la máxima categoría al país, que nos acompañó con mucha lliuvia desde los días previos practicamente hasta el día de la carrera.

El sábado, luego de una tanda de entrenamientos, volvió la lluvia y se hizo un impasse, más largo que de costumbre, por lo cual el público, que colmó las tribunas del autódromo capitalino,  empezó a impacientarse.

Watkins

Gustavo Der Ohanessian manejaba el auto médico, llevaba nada más ni nada menos que al renombrado Dr. Sid Watkins.

Por su parte Miguel Etchegaray y Oscar Fineschi conducían los autos de rescate rápido.

Cada uno aguardaba en su lugar esperando la señal para salir a pista, los autos tenían comunicación interna por radio para hablar con las autoridades y porsupuesto entre ellos.

El aburrimiento se hacía cada vez más intolerable cuando aparentemente, Osvaldo Desimone por entonces hommbre fuerte de Renault, se acercó a uno de los Clío de los tres pilotos mencionados y le dijo que sería buena idea salir a dar unas vueltas para entretener al público y de paso mostrar el producto del rombo.

Rápidamente uno de los tres pegó el grito por radio diciendo. "Salimos? y los otros ni lerdos, ni perezosos respondieron:  "vamos!!!"

Automáticamente los tres Clío Williams azules, con Gustavo, Toto y Fino, al volante salieron a girar en el circuito n° 6 del Galvez.

Priemera vuelta a velocidad lenta, la segunda un poco más rápido y a partir de la tercera comenzó el show.

Ante el griterío del público, Der Ohanessian, Etchegaray y Fineschi comenzaron a correrse, pasarse innumerable cantidad de veces, bloqueando en los frenajes y saliendo de costado a la recta principal. Ni siquiera se rozaron pero montaron un espectáculo inolvidable, manejando, como si fuera la ultima vez.

Después de pelear a todo nada, ingresando a la recta princuipal, aparecieron los banderilleros. que se chocaban para poner las banderas rojas.

Como tres chicos obedientes el mentado trío fue hacia boxes y cuando ingresaban a la altura de la torre de cronometraje comenzó el caos.

Un italiano y un inglés, miembros de FIA o secuaces de Bernie Ecclestone vaya uno a saber, se abalanzaron sobre los Clío entonando un "rosario" de insultos.

"Inconcientes!!!, Locos!!! ustedes están en la Fórmula 1!!!, se escuchó.

Clio Williams GP 95

Al respecto, recordando aquel episodio, Gustavo Der Ohanessian comentó:

" Fue una locura pero nos divertimos y entretuvimos al público que nos ovacionó. Corrimos a todo o nada, una inconciencia. No nos echaron porque no había otros pilotos que manejaran esos autos".

Toto Etchegaray también lo recordó con picardía:

"Alguien de Renault tiró la idea de salir a mostrar los autos y nosotros la compramos. No me olvido más la cara de odio de los organizadores cuando entramos a boxes, se habían puesto malos los muchachos"

Fineschi Clio

Oscar Fineschi tambien comentó:

"Le habíamos agarrado la onda a la radio y cuando nos aburríamos mandábamos por privada: " a pista",  y siempre alguno salía. Esa vez dijeron salimos y con Toto y Gustavo, nos pasabamos bajo la lluvia comom locos. La verdad fue un lindo recuerdo pero una cosa de locos, todavía nos deben estar puteando".

Sin dudas el instinto de pilotos le jugó una mala pasada o tal vez una buena oportunidad de ser protagonistas de un hecho curioso dentro de un evento histórico para el automovilísmo argentino.

Una travesura que salió bien y hoy se recuerda con gracia, seguramente Berni y al F1 no tanto.