De campeón del mundo en Taekwondo a correr en motos

La historia de José Arce vuelve siempre al mismo lugar, al deporte de alto rendimiento y a las competencias. En 2020 correrá en el Superbike Argentino por primera vez.

Llegó a primera en fútbol, fue campeón del mundo en taekwondo y ahora volcó su pasión a las motos. José Arce lleva el deporte en la sangre y debutará el 29 de marzo en la categoría Super Stock 600 del Superbike Argentino.

Arce tiene 41 años pero no deja de soñar, cuando era chico apostaba al fútbol, hizo inferiores en Platense y River, pero jugó en primera en San Miguel. Sin embargo, eso no lo llenaba, a los 18 arrancó Taekwondo y en 2008 fue campeón del mundo en Italia, luego dejó para enseñar y llevar a sus alumnos al máximo nivel pero volvió a competir y en Hungría 2016 fue subcampeón mundial.

Las competencias están en su esencia y ahora va por las dos ruedas. “Arranque de grande a andar en moto, mi viejo me quería meter en los autos porque la moto es peligrosa, paso el tiempo y en 2011 me compré una scooter, para ir a dar clases, no sabía nada y a partir de ahí me fui copando con las motos. En 2014 me compre una Ducati Multistrada en Pilar y ahí me me dijeron de hacer un track day. Me encantó, me voló la cabeza”, aseguró Arce, quien luego se compró un Yamaha R6 y fue a la escuela de pilotos de Diego Pierluigi.

Después de algunas clases, Arce le pidió a “Pier” (siete veces campeón argentino) si lo metía en una carrera del campeonato bonaerense, corrió y ganó en su debut, algo impensado para él, quien nunca había practicado una largada.

“Yo tengo la posibilidad de haber competido mucho, de ser frio, uno compite solo. Lo que tiene el taekwondo es que se compite en poco tiempo y es muy intenso, con la presión que se tiene. A mí todo eso me ayudó y me fue bien”, remarcó José.

“Fui campeón del mundo en Italia 2008 gracia a gente que me ayudó, yo no iba a ir, entrené, entrené y entrené, pero le dije a mi profesor que no tenía plata, él dijo que me lo iba a pagar. Seguí entrenando y una semana antes, apareció un alumno y me dio toda la plata junta”, recordó Arce sobre sus días previos al mundial y añadió: “Uno se entrena para ganar, pero ese día tuve un buen día, era para mí y se dio así”.

Luego se enfocó en enseñar y en su gimnasio ubicado en Núñez, sin embargo le faltaba algo y según él, la moto se lo dio: “Volví a sentir la pasión que sentía cuando me preparaba para competir en taekwondo, el nerviosismo, la concentración, el enfoque. Acá es fundamental el grado de concentración y de confianza, tenés que ser muy automático, no enojarte, tenés que ser muy frio, toda esas cosas que las tenia de otro lado y en esta actividad lo volví hacer”.

“Si te digo que voy al argentino a ver que onda, te miento, yo quiero ganar, por mí, por la gente que me ayuda, por todos, yo no me olvido de ninguno, yo voy a tratar dejar todo de mí”, remarcó.

Cuando Arce descubrió el mundo del motociclismo, se dio cuenta que muchos pilotos no entraban como debían, que si bien hay talento, no se lo explota como de debe y por eso contó: “Al ver que hay mucha gente que le cuesta, estoy armando un entrenamiento para pilotos. Una clase funcional, tomando lo que yo veo con mi experiencia de entrenador. Es muy complicado porque la tenés que preparar el entrenamiento para subirte a un elemento que está en movimiento constantemente”.

La mentalidad de Arce es ganadora, solo te lleva unos segundos hablar con él y darse cuenta que va por todo, que no se conformará con ser uno más y participar, sino que se sumará al Superbike Argentino para dejar una marca.