Diez años sin el querido "Tití" Camps

¡Qué difícil se hace escribir en memoria de un amigo y además un gran compañero de trabajo de tantos años! Hoy hace diez años nos dejaba Héctor "Tití" Camps y parece que fue ayer. Era el "Gran Tití" como le decíamos en el final de su carrera en Carburando desde donde se proyectó a nivel nacional con su inconfundible relato y su voz casi impostada con un timbre muy cercano al de su faro profesional: Eduardo "Cacho" González Rouco. 

Hace una década que no tenenos entre nosotros a "Tití" pero la verdad, es que lo sentimos presente en cada carrera. Vez pasada hablaba con gente del automovilismo en cuarentena y cuando me preguntaron por él, les dije que noto su ausencia, pero siempre él está presente. Es imposible no hacer mención de alguna anécdota, situación, chiste malo, chiste bueno, dicho, o algún relato extraordinario que haya hecho nuestro querido "Tití". Además, en el equipo actual relata su hijo "Fefo" con un tinte muy parecido a su padre y con la marcada genética del relator. Su presencia refuerza el lugar de "Tití" entre nosotros.

Hoy, a diez años de su partida, quienes lo queremos y recordamos, lo tenemos en nuestra memoria como lo que ha sido y todo el mundo le reconoce. Una gran persona, un muy buen amigo de la gente, alguien que se identificaba con el público porque fue público alguna vez, y porque fue oyente muchas veces, entonces eso le daba un valor mayor. Su presencia se notaba todo el tiempo entre los que trabajamos a su lado tantos años en las transmisiones. En la semana, en la radio, en los viajes, en las cenas, en los autódromos, en las buenas y en las malas, siempre el sello de "Tití" se hacía notar. Quizá eso sea lo que más se extraña en cada fin de semana de carrera, aunque sus locuras, sus dichos, sus comentarios y sus anécdotas siguen vivas en cada rincón de la cabina o en cada lugar en el que nos juntamos para transmitir una carrera.

El dolor y la pena enormes por su ausencia, a diez años de su partida, se han transformado en enseñanzas para los más jóvenes. "Tití" se aferró a un sueño y no paró hasta llegar al lugar que quería y en el que era feliz. Nada lo detuvo. Nadie lo desanimó. Nunca bajó los brazos, ni ante sus peores momentos finales. Y hoy, a la distancia, se lo recuerda de la mejor manera que se pueda recordar a alguien: se mira la huella que dejó, y el camino que hizo.

Y es espejo para muchos que como él, también se aferran a su sueño para ser felices algún día haciendo lo que más les gusta.

"Tití" hace diez años no estás con nosotros. Pero nunca te fuiste.