¿Dónde está el piloto?

Un Toyota Inglés fue protagonista de varias temporadas de la Top Race con una particularidad que generaba sorpresa y admiración ya que su piloto iba del lado del acompañante

La historia nos remonta a 2001, 2002 y 2003, cuando José Visir presentó un Toyota (Ex Copa de las Naciones) para correr de firme en la Top Race.

 


Aquel auto, que había nacido para correr en el BTCC, llegó a la Argentina con varias joyas europeas para formar aquella desparaecida Cópa de las Naciones del Super Turismo Sudámericano, categoría que se creó para competirle fuertemente al TC2000, y que se esfumó con el paso de los pocos años que estuvo en vigencia.

toyota corona

Varios autos de esa categoría qudaron varados y fueron absorbidos por el Top Race que por entónces albergaba, en su nutrido parque, autos importados en su gran mayoría.

Este Toyota inglés era propiedad del Fineschi Racing, que lo había utilizado en la categoría sudámericana, y que dejó su marca con un fortísimo golpe en la zona de Ascari , en el Autódromo de Bs. As., con Juan Cusano al volante, impactando contra las protecciones.

Cusano

El piloto precisamente salvó su pellejo por que su posición de manejo no era la habitual ya que ese auto tenía volante a la derecha.

En la Top Race el primero en utilizarlo por algunas carreras fue el piloto de Chivilcoy, Eduardo Viglietti, que finalmente se lo vendió a Visir.

Precisamente José lo puso en pista y ya desde su presentación llamó la atención por el buen rendimiento y por la curiosa posición de manejo que sorprendía a los que se acercaban al auto.

Se recuerda con gracia a más de un reportero o curioso que se acercaba al Toyota en la grilla o en la calle de boxes, escuchaba acelerar el motor, pero no veía al piloto a primera vista y quedaba conmovido por la situacón, hasta que rápidamente se daba cuenta que estaba del lado derecho.

visir toyota

En Montevideo a fines de 2001, Visir sorprendía a los orientales, con este auto que generaba admiración por su pasado indudablemente, en las dos carreras de Top Race.

En la primera con un gran rendimiento,  lo ponía entre los de adelante, en la segunda formó parte del decorado de la rambla oriental, al terminar junto a un banco, que lo frenó para no llegar al Rio de la Plata.

Visir lo utilizó en tres temporadas en la Top Race, con resultados diversos, pero disfrutando de su manejo ya que en la mayoría de los circuitos nacionales el sentido de giro es el de la agujas del relój por lo cual favorecía su posición de manejo a la derecha.

Este auto quedó desafectado por las normativas de la categoría, descanzó un tiempo y luego se desarmó, quedando su motor y caja para una coupé Célica del Turismo Histórico, ganado varios campeonatos, y el resto fue a parar a un depósito aduanero poniendo fin a un auto histórico.