El histórico duelo que eclipsó la consagración del turbo

Renault llevó al motor turbo por primera vez al triunfo en la F.1, pero Villeneuve y Arnaux protagonizaron una lucha histórica. Mirá el video.

Es una demostración de la importancia que tienen los deportistas por sobre el resto. Cuando la verdadera esencia de la actividad aflora, lo demás queda en un segundo plano. Para muchos fue el mayor duelo en pista en la historia. A tal punto que ensombreció un dato histórico dentro de la Fórmula 1

El motor es el corazón de un automóvil. Y si bien muchos tipos de impulsores traccionaron desde sus orígenes, el turbo fue un elemento que adicionó una característica única. ¿Qué es un turbo? Es un sistema de sobrealimentación que emplea una turbina para accionar un compresor centrífugo, que comprime los gases que circulan hacia el motor, logrando así una mezcla más rica de oxígeno y combustible.

 

Contrariamente a lo que se cree, este sistema ya se empleaba hace más de 100 años. En realidad nació con una necesidad de la aviación. el Dr. Alfred Büchi tenía un problema: debido a la disminución de la densidad del aire, los motores aeronáuticos perdían potencia cuando alcanzaban grandes alturas. Así, en 1905 patentó un invento que “soplaba” más aire dentro de los cilindros: el Turbocompresor.

Luego, el sistema se trasladó a los vehículos. Y por supuesto, al mundo de la competición.

Hay varios tipos de turbos, los de geometría fija, geometría variable, Twin Scroll, Turbo eléctrico. Siempre fue sinónimo de potencia, hasta en los más fantásticos… Bueno, en las animaciones también hay turbo.

Ya con éxitos comprobados, Renault tomó la gran decisión: llevar el turbo a la Fórmula 1. Y así fue como en 1977 debutó con Jean-Pierre Jabouille al volante.

Los comienzos no fueron alentadores. El Renault RS01 contaba con el motor 1,5 litro, el primer turbo de la historia de la máxima categoría. Pero la expectativa fue infinitamente superior a los primeros resultados. Con graves problemas, no llegó a terminar carrera alguna de esa temporada, y por los problemas de temperatura se lo denominó la “tetera amarilla”.

El año siguiente tampoco arrancó de la mejor manera. Los primeros GP fueron desalentadores. Recién a fin de año logró un 4º lugar en EE.UU. Pero la idea no convencía.

En 1979, Jabouille contó con René Arnoux como compañero de equipo. Y el equipo amarillo salió a buscar la victoria consagratoria. Finalmente, Renault corrió de local en el Gran Premio de Francia en Dijon-Prenois el 1 de julio de 1979.

Los franceses alentaban a su representación. El costado nacionalista llevó a los 80.000 hinchas locales a empujar a esos autos y a soplar los tan criticados motores turbo.

Sin embargo, sobre el final, un duelo inesperado eclipsó las estadísticas, los datos y la historia en la que buscaba ingresar Renault con su motor turbo.

Jabouille se encaminaba a la victoria, la que marcaría un antes y un después en el automovilismo mundial y en la F.1 en particular. Pero detrás del auto amarillo, muy lejos, a casi 15 segundos, comenzó a edificarse una lucha que, para muchos, fue la más intensa de todos los tiempos. René Arnaux y el orgullo francés de su Renault frente al emblema, pasión y tradición de Ferrari de Gilles Villeneuve.

 Rueda a rueda. Más allá de todo. De la historia, de los números, de la localía, de los estilos, uno tan fino y el otro tan espectacular, protagonizaron un duelo increíble.

Las últimas 10 vueltas fueron memorables. En el giro 70 Arnoux alcanzó a Villeneuve, que ya estaba resignado ante el inalcanzable Jabouille. En las vueltas siguientes se interpusieron rezagados, que entorpecieron los ataques. En los giros 75 y 76 ambos marchaban juntos. A sólo dos del final, el Renault capturó el segundo lugar.

Pese al casco rojo, Villeneuve parecía mostrar su cara de bronca por ser superado, y apretó más el acelerador de una Ferrari con poco caucho y frenos castigados. Poco importó el estado de los neumáticos y en el giro 79 bloqueó para estirar la frenada en la curva 1 volver a ser segundo.

A partir de allí, magia pura. Intercalaron posiciones en cada variante del trazado francés. Hasta Arnoux se exigió al máximo y las 4 ruedas pisaron la tierra en la curva 4. Luego un roce y el Renault volvió a dominar la escena. Hasta que en la curva Parabólica, Villenueve se lanzó por adentro para quedarse definitivamente con el duelo más memorable.

Y allí quedó el ganador olvidado. Jabouille, el que iba a hacer historia. Llevó a Renault a la gloria ante su público y puso por primera vez al motor turbo en la selecta lista de ganadores de la Fórmula 1.

Ese logro quedó en el cono de sombra frente al brillo del automovilismo en su estado de máxima pureza. Pese a las cubiertas gastadas de la Ferrari, o a los problemas de presión de nafta del Renault, ese enfrentamiento se definió por sólo 24 centésimas de segundo.

El duelo más memorable que eclipsó al turbo y a la historia. En realidad, el mismo duelo hizo historia.