El indeciso Jim Clark

Jim Clark compartía buena parte de las carreras con su amigo Jackie Stewart, que contó una curiosa anécdota que pintaba la personalidad de su compatriota

El piloto escocés, Jin Clark, dos veces Campeón mundial de Fórmula 1, 1963 y 1965, ganador de las "500 millas de Indianápolis" y el Gran Premio de Mónaco de ese mismo año 65, no parecía tan seguro en su vida privada.

Un piloto veloz, aguerrido y exitoso, que parecía nada detenerlo cuando se subía a su auto de competición.

Sin embargo su personalidad mostraba una faceta impensada de acuerdo a su gran trayectoria deportiva.

Clark, extremadamente determinado en su vida profesional, pasaba casi permanentemente comiendose las uñas y en su vida personal, al parecer, era muy ideciso.

Por lo menos es lo que dejó reflejado en esta anécdota su amigo y coterráneo, Jackie Stewart.

Stewart y Clark

"Cuando viviamos en un depatamento, en Londres, armábamos programas para ir cenar y al cine, Jimmy era tan indeciso para elegir un restaurante, que siempre llegábamos tarde a la película. Lo peor fue una vez cuando alquilamos un auto para viajar rumbo a Sebring, para las "12 horas". Llegamos a un cruce de ferrocarril , Jimmy paró, no se veía nada a cinco millas a la redonda, no venía nadie, ni se asomaba nada. Pero el preguntó: ¿qué hacemos, cuzamos?".

Stewart siguó su relato retratando a su querido amigo, fallecido en un accidente, en abril de 1968, durante una carrera de  F2 en Hockenheim, Alemania.

"En esa época, una vez retornábamos desde Escocia, había tenido un accidente siguiendo d elargo en una bifurcación y estrellando su auto contra un árbol. A los pocos meses de ese episodio volvió a repetir la historia y la compañía de seguro, por segunda vez se hacía cargo de su auto, le consultó que había pasado. Clark se puso colorado y respondió:

"Iba tan relajado que cuando llegué a la bifurcación no pude decidir si tenía que doblar a la derecha o a la izquierda, cuando lo decidí ya estaba otra vez en medio de los árboles", dijo como un chico el inefable "Escocés Volador".

 

 

Fuente: Fierro Líquido/Pablo Vignone