El que no arriesga, no gana

Facundo Ardusso es ese piloto top de la Argentina al que siempre se le pide un poco más. Y el que siempre responde. No tiene techo el Flaco de Las Parejas. Logró dos campeonatos en el Súper TC2000, con el poderoso equipo Renault, y fue por más. A escribir su propia historia. A empezar de cero, en un nuevo equipo.

 

Los grandes pilotos no solo se destacan por su talento, sino que además son formadores de grupos de trabajo de jerarquía. Directa o indirectamente. Ya sea eligiendo ellos mismos a las piezas claves o exigiendo a ser rodeado por valores de su nivel. El Puma Energy Honda Racing no era un equipo competitivo. Y la llegada de Ardusso generó una revolución en una marca histórica de la categoría.

Fue el gran movimiento del mercado de pases. No pudo retenerlo Renault. Ni un jugoso aumento de su contrato, aunque a destiempo, logró seducirlo. La decisión no era fácil. Debía resignar su posición de referente en el rombo, con uno de los sueldos más altos y un auto para pelear el campeonato. Del otro lado, una apuesta arriesgada. Una escuadra con una prolongada sequía y un presente fuera de la discusión de los poderosos.

 

Y Ardusso eligió el camino de espinas. Honda le ofrecía algo que en Renault no podía lograr. Ser el indiscutido piloto N° 1. Y lo rodeó de una estructura bien escalonada. Llegó junto a uno de los mejores ingenieros del automovilismo argentino, Luciano Monti. Juan Manuel Silva se bajó de los autos para volcar toda su experiencia como director deportivo. Y Sebastián Martino descomprimió su tarea técnica para poder gestionar desde su posición de director general todo el funcionamiento del Puma Energy Honda Racing.

El Civic #83 fue el primero en recibir las modificaciones del libreto de Monti. En la primera carrera de Buenos Aires, Ardusso pidió y tuvo la asistencia personalizada de Bruno Santoro, el especialista en frenos que trabaja con los mejores equipos de Nascar y también tiene intercambios de desarrollo con la F1. “Tener un piloto de este nivel te exige en todo sentido… Económicamente también”, explicaba su compañero y dueño del equipo, Juan Angel Rosso. El bicampeón acomodó los frenos a su particular forma de presionar su pedal del medio.

Ardusso pudo haber peleado aquella primera clasificación de no mediar un exceso en el cierre de la vuelta. En la segunda fecha, otra vez en Buenos Aires, clasificó tercero a 0s115 de Agustín Canapino. Terminó segundo en la final. En Córdoba, el Push to Pass no le funcionó hasta la mitad de la carrera y se le escapó la posibilidad de defender su lugar en el podio. Y este fin de semana en San Nicolás, plasmó su enorme potencial con pole position y victorias en la carrera clasificatoria y final.

Tardó menos de lo esperado en llegar su primer triunfo con Honda. Ya había ganado con Fiat y Renault. Hasta Matías Rossi en el podio de ayer valoró la apuesta de su rival. Ardusso suma a una nueva marca a la pelea del Súper TC2000, algo que en las últimas temporadas era una discusión cerrada entre Renault, Chevrolet y Toyota. El póker de ases está bien distribuido, con Canapino, Rossi, Pernía y Ardusso.

Al Flaco de Las Parejas primero se le exigía más personalidad. Luego un campeonato importante. Se le pedía que le sumara agresividad a su velocidad. Y en el último tiempo no solo maneja derecho a la victoria a sus autos, sino que además lo hace con maniobras exquisitas, como la de Buenos Aires a Tomás Gagliardi Genne, o las de este fin de semana con Nicolás Moscardini y Matías Milla, entre tantas otras. Y por si faltaba completar algún casillero más como piloto de élite, se puso por encima de los equipos al saltar de su zona de confort para revitalizar a una marca que hacía más de ocho años que no ganaba en el Súper TC2000.

El que no arriesga no gana. La “era Ardusso” llegó hace rato, pero probablemente esté en su momento más alto.