El regreso: las carreras que había que ganar

El fin de semana tuvo varias carreras y en todas había que ganar, en especial en la de los protocolos, la seguridad y la higiene.

Fue un fin de semana muy importante para el automovilismo. Por lo que pasó antes y por lo que debería pasar de ahora en más. Fueron muy largos los meses de restricciones por la pandemia y lo que parecía utópico hace un tiempo, se hizo realidad en este fin de semana de septiembre. Ahora la responsabilidad será mayor, porque si bien el arranque era fundamental y el automovilismo lo necesitaba de manera imperiosa, lo que viene será igual de difícil y habrá que extremar los cuidados y las responsabilidades para mantener los calendarios, y terminar los campeonatos. Y que siga habiendo carreras.

Muchas situaciones inéditas se conjugaron en los días vividos en el autódromo: la aplicación de los protocolos, las medidas de higiene y seguridad, el distanciamiento social, el control de su cumplimiento, las nuevas modalidades de trabajo y el marco que rodeó a las actividades fueron determinantes para calificar al fin de semana como realmente excepcional.

Todos esos controles seguirán, y ya no serán novedad para quienes participen de los trabajos, y para quienes observan como espectadores, el marco será el mismo, con mucho orden, sin público, con muchos espacios para ocupar y con un nuevo contrato implítico de relaciones sociales, y profesionales. El trabajo es distinto porque el contexto es inédito. Lo que se vió fue muy ordenado y hasta más limpio que en una carrera en épocas normales. Todo lo que se trabajó en los meses previos con los controles, protocolos, autorizaciones y normativas se cumplió sin sobresaltos y eso ha sido un muy buen indicio para tener certezas sonbre la continuidad.

Por supuesto que se extrañan los saludos, los abrazos, las conversaciones, las reuniones, los podios con celebración, la gente en la calle de boxes, la de las tribunas, los allegados, los familiares, todos los que trannsmiten esa adrenalina única de un fin de semana de carreras. Pero en este marco de pandemia y con medidas tan excepcionales, que se haya dado el primer paso de manera exitosa era crucial para que el automovilismo aprenda a caminar de nuevo. 

Del éxito deportivo de la presentación del nuevo Súper TC2000 hemos hablado y escrito mucho en estas horas. Fue ideal la definición de la Final con dos de los más grandes campeones del automovilismo argentino en la pelea metro a metro por ganar. Los equipos lucieron como hacía mucho tiempo no ocurría. Los debutantes estuvieron a la altura de la competitividad de la categoría y en el grupo estaba un doble sucampeón Mundial de Fórmula 1 como Rubens Barrichello hasta debutantes como los chicos Nico Moscardini y Hernán Palazzo y otros con un poco más de rodaje como Juan Gárriz y Valentín Aguirre. Todos tuvieron sus momento de brillo durante el fin de semana y se acoplaron sin problemas. Lo mismo pasó con los equipos que se han sumado como el de Luciano Monti o el Midas. Da gusto ver cómo el esfuerzo de estructuras privadas se hacen lugar entre gigantes como Toyota para pelear, competir e intentar ganar.

Lo de Agustín Canapino y Matías Rossi fue fenomenal y sobran los elogios para semejante definición. Lo del joven Facundo Marques en el TC2000 fue contundente y demostró que tiene pasta para cosas importnte en poco tiempo más. Las dos categorías cumplieron más de lo que muchos esperaban. Pero más allá del éxito deportivo el reinicio, el verdadero triunfo fue superar la adversidad de los meses de inactividad y adecuarse a las exigencias, muchas, que en ,materia de protocolos, seguridad e higiene había que cumplir.

Pensando en la continuidad y en lo que viene, eran dos carreras que habia que ganar y se ganaron.