Fiat 131 Abarth: ¿Y el Navegante donde está?

En 1978 apareció uno de los autos más locos de la historia del Rally Mundial, el Fiat 131 Abarth conducido por Walter Röhrl y el navegante, ¿donde estaba?

Hace algunos días charlando con Emiliano Spataro, además de un gran piloto de pista, un apasionado por el Rally, me comentaba de un autodel mundial que le llamába mucho la atención.

Era el exitoso Fiat 131 Abarth del equipo Alitalia y uno de sus pilotos era Walter Röhrl.

Fiat 131

Muchos se pueden preguntar qué tenía de especial ese auto de Rally, además de simpático y picante. 

La historia cuenta que Christian Geistdorfer, navegante alemán de rally que acompañó a su cotterráneo Röhrl, ganando el título de pilotos del Campeonato Mundial de Rally en 1980 y 1982, y cuatro veces el Rally de Montecarlo, experimentó una sensación que nunca más se pudo ver en un auto del Rally Mundial. 

Fiat 131 navegante atras

Lo curioso de aquel experimento en el 131 Abarth del equipo Alitalia Fiat, es que este navegante, iba sentado en la parte trasera del automóvil. 

El italiano, Georgio Pianta, ex piloto y director deportivo del equipo, probó la posición del asiento en diferentes puntos del automóvil y llegó a la conclusión que con el asiento del navegante, montado en la parte trasera del auto, podían establecer tiempos de hasta 1 segundo más rápido por milla en un prime, logrando una mejor tracción trasera. 

Fiat 131 Alitalia

Los porcentajes no se usaban en este momento, por lo que la comunicación entre la tripulación no era un problema.

Fiat 131 Röhrl

Este experimento se llevó a cabo en el RAC (Royal Automobile Club) de Gran Bretaña de 1978 y al parecer la solución, permitida por el reglamento, no fue tan productiva como pareció ya que fue un dominio absoluto de los Ford Escort (1° Hannu Mikkola, 2° Björn Waldegard, 3°Russel Brookes),  que ocuparon los tres primeros lugares, segudo por un Triumph TR7 (Tony Pond), un Opel Kadett ( Andrés Kuläng) y sexto llegó Walter Röhrl con el extraño Fiat y Geitsdörfer sentado detrás suyo).

Indudablemente el experimento no fue como pensaban los italianos ya que a la carrera siguiente el Fiat 131 Abarth volvió a la normalidad.