La escalofriante y trágica historia del auto de James Dean

El actor murió a bordo de un Porsche 550 Spyder, en un accidente de tránsito en la ruta. Tiempo después, el auto siguió con una terrible maldición.

James Dean fue uno de los íconos del cine en la década del 50'. Su muerte, un 30 de septiembre de 1951, fue una de las primeras tragedias de Hollywood y lo transformaron en mito. Polémico, rebelde, Dean tuvo un fanatismo por los autos de alta velocidad, que le costaron la vida. 
 
El famoso Porsche que condujo el actor el día de su muerte no era el que había pedido, ya que siempre quiso un Lotus MK X. Debido a un retraso en la entrega, se quedó con el Porsche 550 Spyder, un vehículo que pesaba 600 kilos y tenía una velocidad de 220 km/h. 
 
Su amigo George Barris, creador del primer Batmóvil de la historia, se lo tuneó y dos días después del estreno se encontró con Alec Guinness, actor de la época, que le mencionó: "Este auto parece siniestro; me temo que si lo conduces vas a estar muerto en una semana", exclamó el actor británico al observar el auto. Aparte de Guinees, Ursula Andress no se subió y Eartha Kitt le comentó que aquel automóvil le transmitía muy malas sensaciones.
 
 
Días más tarde, Dean quiso participar de una competencia y manejó parte del trayecto en el Porsche. Sin embargo, no todo salió bien. En el cruce de la Ruta 41 con la 466 impactó con el Ford Custom Tudor de Donald Turnupspeed, un joven estudiante, que iba a 89 km/h. "Nunca lo ví venir; sólo lo ví cuando ya era demasiado tarde", dijo. 
 
El actor murió en la ambulancia camino del hospital, mientras que Rolf Wuetherich, quien iba como acompañanante de James, salió disparado del Spyder y sufrió varias lesiones. El estudiante sólo sufrió algunas heridas.  
 

Las historias del auto tras la muerte de James Dean 

No todo quedó allí. Tiempo después, George Barris compró las piezas que sobraron tras el accidente del Porsche. Lo llevó a su taller, aunque un mecánico tuvo un incidente y le rompió las dos piernas, al caerse parte del auto.
 
Barris decidió vender las piezas y Troy McHenry compró el motor y William Eschrid el chasis. En una carrera que ambos participaron años más tarde, McHenry impactó contra un árbol y perdió la vida, mientras que el segundo sufrió un accidente y resultó gravemente herido. Además, un joven que quiso robar el volante del 550 Spyder en el taller de Barris, resbaló y se abrió un brazo con una punta de metal de los restos. ¿Mito o realidad?