Roland Ratzenberger la historia de un piloto eclipsado

Hace 25 años perdía la vida en el fatídico fin de semana de Imola Roland Ratzenberger

Uno se empecina en recordar aquel fatídico fin de semana del "Gran Premio de San Marino". Automáticamente realaciona mayo con Imola y con la trágica muerte de uno de los mejores pilotos de la historia, Ayrton Senna.

Auqella maldita curva de Tamburello cortó la historia del "mágico" Ayrton,  enmudeció al mundo, no solo del deporte motor.

Inpensado que un ídolo y un talentoso como el brasileño pudiera perder la vida en una carrera de autos.

Pero por esas cosas de la vida, ya en lo previo, el destino había dado señales.

La piña de Rubens Barrichello, que milagrosamente salvó el pellejo, ya era un presagio.

Pero el destino siguió dando señales y el sábado se cobraba la vida del austríaco Roland Ratzenberger que en clasificacoión, golpeaba duramente contra las protecciones del circuito italiano, el endeble y peligroso Simtek.

Senna siempre tuvo una sensibilidad especial, en todos los aspectos de su vida, y aún más en este sentido: cuando los comisarios y empleados del circuito Enzo y Dino Ferrari de Imola retiraban los restos de su Williams-Renault, se encontraron con una bandera austriaca en su interior, ya que Ayrton tenía la intención de dedicar la victoria, el podio o lo que fuese a un compañero fallecido el día anterior, el 30 de abril, el autríaco de tan solo 33 años Roland Ratzenberger. 

Ratzenberger

La historia del gentil, tranquilo y nada pretencioso piloto austriaco no fue otra que la de un luchador de las carreras y los circuitos por alcanzar su objetivo: correr en la Fórmula 1.

Su sueño fue corto, pero no por ello disfrutó menos. Se fue demasiado pronto, antes de poder tener grandes momentos, como piloto, algo que si, según los que lo conocían los tenía como como persona.

Procedente de la idílica ciudad de Salzburgo, Ratzenberger abandonó sus estudios de ingeniería mecánica por el karting, comenzando, más tarde de lo habitual, su experiencia en monoplazas; curiosamente se quitaba dos o tres años para parecer más atractivo a los patrocinadores y dueños de los equipos cuando buscaba un coche con el que competir. También fue instructor y mecánico, sin apoyo económico familiar, logró ahorrar parte del presupuesto y de esta forma comenzar su andadura en el Campeonato de Formula Ford alemán. Tras un par de años de competiciones con sus primeros monoplazas se inscribió en el Festival de Formula Ford de Brands Hatch, con compañeros de pelea como Eddie Irvine o Johnny Herbert, finalizando segundo en el primer intento y ganándola en su segunda tentativa, en 1986.

La tragedia no teminó con esta durísima jugarreta del destino y al día siguiemte Ayrton tuvo el final menos esperado.

Todos recuerdan aquel 1° de mayo de 1994 por la desaparición del ídolo, del genial Ayrton, también tenemos que recordar a un piloto que murió por darle crédito a su pasión.