Toyota UNO es el primer camión de pila de combustible de hidrógeno

Tiene un motor eléctrico con un acumulador de hidrógeno cuya combustión sirve para generar la energía eléctrica necesaria para mover al camión y su carga.

Toyota continúa sus esfuerzos por ampliar el grado de acción de los vehículos con pila de combustible de hidrógeno y el del transporte de de mercaderías por rutas es otro de los nichos de mercado que la marca japonesa ha decidido explorar de la mano de otro especialista en el tema del traslado de mercancías como es Fenix Marine Service.

El Toyota UNO es un camión eléctrico con pila de combustible de hidrógeno de tipo UTR, de sus siglas en inglés Utility Tractor Rig,  es decir, una cabeza remolcadora que ayudará a realizar las tareas de movimiento de materiales que realiza la empresa que ha sido expuesto en el entorno del 43 Fuel Cell Seminar and Energy Exposition.

Este camión entra a formar parte de la clase o categoría 8 de vehículos pesados estadounidense, es decir, se homologa dentro de las cabezas capaces de remolcar más de 33.001 libras, es decir, a partir de 14.969 kg, y lo hará gracias a un motor eléctrico asociado a un acumulador de hidrógeno cuya combustión sirve para generar la energía eléctrica necesaria para mover no solo el peso de la propia cabeza tractora sino del contenedor que traslade.

Lo más llamativo de este camión es que comparte la misma arquitectura que el resto de sus FCEV (fuel cell electric vehicle), es decir, no solo la que ya mostraron en otros camiones, como fue el caso del Proyecto Portal vehículos de pila de combustible de hidrógeno, es decir, la misma que el próximo Toyota Mirai. 

La delegación estadounidense Toyota Motor North America Research and Development ha sido la responsable de ensamblar este Toyota UNO según las necesidades de Fenix Marine Service.

Los primeros prototipos han realizado una demostración en el Puerto de Los Ángeles de Estados Unidos en donde estuvieron trabajando 2,5 horas utilizando el hidrógeno almacenado en sus tanques. Un gas que fue repuesto invirtiendo un tiempo de tan solo 3 minutos, por cada uno de sus depósitos.

Estos camiones ofrecen la posibilidad de incorporar otros acumuladores, lo cual podría ampliar la capacidad de trabajo en función del volumen de gas disponible.

Con esta aplicación en el sector del transporte pesado se demuestra que, por ejemplo, en lugares donde la concentración de gases nocivos para la salud y de efecto invernadero, como es el dióxido de carbono y los óxidos nitrosos, que se producen de la combustión de la nafta o del gasoil, puede ser reducida de manera drástica allí donde, en la actualidad, se fijan altas tasas de polución derivada de la quema de carburantes fósiles.