Vuelos chárter, distancia social, sin público, ni champagne en el podio.

La Fórmula 1 regresará en julio pero deberá cumplir estrictos protocolos de sanidad. Será diferente de lo que habitualmente se vive en la categoría.

Cuenta regresiva para el inicio de la temporada 2020. Tras conocerse el calendario oficial en su primera parte, se sabe que por efecto de la pandemia será una Fórmula 1 diferente a todo lo que se ha conocido hasta ahora, al menos hasta que haya una vacuna efectiva y masiva para el Covid-19. Equipos volando en vuelo privado, alojándose en hoteles en los que no haya personal de otros y reducidos al personal indispensable para llevar a cabo la carrera.

Christian Horner, director de Red Bull Racing, avisó acerca de los preparativos de la primera prueba de 2020, que se prepara ya para el 5 de julio en Austria, donde sus autoridades ya han dado el visto bueno para su celebración.

"Ha habido una gran reacción de Red Bull en Austria y ya consideran la posibilidad de organizar la primera carrera como algo positivo y una forma de que la F1 vuelva a funcionar de la manera correcta", dijo el inglés en su columna en 'Redbull.com'.

Se harán test de forma regular a todos los integrantes del paddock: se harán test privados con frecuencia y todo el personal que quiera viajar al circuito deberá dar previamente negativo en las pruebas de covid-19. Además, se tomará la temperatura a todas las personas que accedan al circuito.

Habrá un mínimo número de empleados: se reducirá el número de integrantes de cada equipo, de la FIA y también de la misma Fórmula 1. Además, todos ellos deberán alojarse por separado e interactuar entre ellos el mínimo tiempo posible.

Será casi con seguridad a puerta cerrada y con ciertas particularidades: "Manejamos en torno a unas 80 personas por equipo, los vuelos chárter y los equipos en tierra no podrán interactuar y mezclarse entre sí", dijo sobre el contacto con el personal de otras escuadras. Todo ello influirá en procedimientos como las verificaciones de los autos, donde se extremará la precaución a la hora de llevar los monoplazas al box de la FIA.

Horner también contó que los diferentes equipos se alojarán en diferentes hoteles. El distanciamiento social también será muy importante durante los eventos. "Va a ser un tipo de vida diferente a la que estamos acostumbrados, pero los directores deportivos se han tomado su tiempo para revisar todo y para asegurarse de que todos los procedimientos correctos estén en su lugar", señaló Horner.

La ceremonia del podio tampoco será como antes, puesto que se aumentará la distancia y posiblemente no se permita la tradicional ducha de champán entre pilotos durante la celebración. Esta tradición que fue originada por el mítico Dan Gurney, en las 24 Horas de Le Mans de 1967, cuando bañó a Henry Ford II tras lograr la victoria, puede quedar postergada temporalmente. Los mecánicos ya no estarán abajo apiñados esperando la botella del piloto para festejar luego, como es costumbre.

No habrá prensa, aunque se maneja que una sola persona de cada televisión que tiene derechos, cubra el Gran Premio para tener declaraciones en el idioma natal de los pilotos, después de cada jornada.

Al menos, por televisión, el automovilismo es uno de los deportes donde menos influye el ambiente, y donde cerrando los planos el espectador podría no advertir si hay o no público en las gradas. El sonido de los motores tapa cualquier otro elemento ambiental.

Las autoridades sanitarias de Austria dieron el OK a todo el protocolo. Y habrá Fórmula 1 desde julio.