Alonso hubiese clasificado cuarto en los "200 kilómetros"

El asturiano estuvo tres horas y media arriba del Corolla de Súper TC2000 y al final de la tarde puso gomas nuevas e hizo dos vueltas de clasificación.

Sorprendió a todos Fernando Alonso en su paso por Buenos Aires. Lejos de esa fama del personaje hosco, se mostró amable y predispuesto. No parecía estar cumpliendo con uno más de sus habituales compromisos contractuales. Siempre con la sonrisa genuina, disfrutó de la apretada agenda junto a Toyota Argentina durante una jornada que arrancó por la mañana en la planta de Zarate y continuó por la tarde en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez.

Luego de 20 minutos de vuelo desde la cantera ubicada cerca de la fábrica bonaerense donde manejó la Hilux del Dakar, a las 13.40, el bicampeón de la F1 arribó en helicóptero al circuito porteño, junto al presidente de Toyota Argentina, Daniel Herrero. En el mismo helipuerto se subió a un Lexus, con el que lo llevaron a un motorhome ubicado en la parte interna de los boxes.

Allí dialogó con Matías Rossi. Se interesó en los detalles del auto, en los calendarios de las categorías argentinas, los circuitos en los que se corre en el país y le pidió a su colega argentino que lo llevara a conocer el trazado número 9 con un Supra GT. “Me pidió que lo llevara rápido y que le mostrara los radios”, dijo Rossi.

Luego del reconocimiento de la pista, se develó la nueva versión de la Hilux GR Sport en una ceremonia muy prolija y corta, ante el periodismo y los invitados especiales del Toyota Gazoo Racing Day. Alonso quería aprovechar el máximo tiempo posible en lo que más le gusta hacer: manejar autos de carrera.

Pronto ya estaba alistado con su buzo antiflama al lado del Corolla del Súper TC2000. Antes de subirse al auto se aseguró que quedara un juego de neumáticos nuevos para el final del día. Lo pidió expresamente. Estaba todo claro. El ganador de las 24 Horas de Le Mans y campeón en el Mundial de Resistencia, no solo iba a llevar a los invitados VIPs a dar vueltas por el circuito.

Su primera salida a pista fue con gomas de lluvia. Una leve y pasajera llovizna apenas había humedecido el asfalto y Rossi recomendó no arriesgar. Fueron apenas cuatro vueltas de instalación y rápidamente le calzaron las lisas. A partir de allí, Alonso no paró de girar durante tres horas y media.

Se familiarizó en poco tiempo con el curvón y con Ascari. Bloqueó un par de veces en el ingreso al mixto buscando el límite. Se tuteó pronto con la bajada del tobogán y aceleró a fondo hasta el último metro y subido a los pianos, cada vuelta, en su ingreso a boxes. Exprimió al máximo cada instante.

Como si se estuviera poniendo a prueba para el 2020. A las 19.10 lo esperaba el helicóptero para llevarlo hasta la zona de la Facultad de Derecho. Y de ahí a descansar al hotel. Por eso, cerca de las siete de la tarde, aparecieron las gomas sin pisar. Sus últimos pasajeros fueron Matías Rossi y Herrero. Hasta que quedó solo. Mano a mano con el Corolla.

En la despedida de las gomas usadas, con las que llevó a toda la gente, marcó 1m23s0. Como referencia, el récord de vuelta en los “200 km”, fue de Leonel Pernía con 1m22s946 en los primeros instantes de carrera. Le pusieron los neumáticos nuevos al Toyota oficial. Los presentes se pegaron al paredón de boxes. Pasó a fondo por la recta. Cerró el primer giro y el cronómetro se detuvo en 1m20s5. Con ese registro, Emiliano Spataro clasificó cuarto entre los invitados y como el mejor de los de Toyota. Luego enfrió una vuelta y en el último giró hizo 1m21s0.

Un detalle importante. El domingo, el Corolla #17 fue desarmado para la revisión técnica luego del podio de Rossi y Santiago Urrutia, por lo que el equipo alistó el auto de Mariano Altuna con los decorados del puntero del campeonato para que girara Alonso. Ese coche, en la clasificación del sábado hizo un tiempo de 1m21s022 con Manuel Luque y 1m20s877 con el de Lobería al volante. El mejor tiempo en la clasificación para los “200 km”, entre los pilotos de Toyota, fue el de Rossi con 1m20s272.

El asturiano se bajó del Corolla y se prestó para la foto grupal con todos los pilotos, integrantes del equipo y directivos. Mientras todos se acomodaban para la instantánea, el presidente Herrero lanzó al aire: “Hay que convencerlo a Fernando para los próximos 200 kilómetros”. Y Alonso no dudó un segundo en agarrar el guante: “Yo estoy convencido”.

Y lo demostró. En actitud y en los cronómetros… Un verdadero pura sangre!

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