Castellano: “¿Cómo corríamos en ciertos lugares? Es increíble”

Pincho Castellano pasó por “Un Cacho de Historia”, con González Rouco. Comparó épocas y vivencias. Mirá la charla completa.

En el ciclo de charlas “Un Cacho de Historia” pasó un histórico del Turismo Carretera: Oscar Castellano. El gran campeón de Lobería repasó aquella época en que la categoría transitaba la ruta, hizo comparaciones y hasta indicó cuál debería ser el camino del TC para recuperar aquellas características atractivas.

En diálogo con Cacho González Rouco, “Pincho” Castellano comentó su actualidad, producto de la pandemia por el Covid-19: “Estamos en producción plena dentro de esta situación. Lamentablemente en el automovilismo estamos parados. Ojalá se pueda reactivar pronto”.

 

Sobre su época de piloto, en la década de los años 80 y principios de los 90, comentó: “El gran cambio que tiene el TC es que antes hacíamos íntegramente el auto. Yo me encargaba de todo. Entraba en juego el arte de cada preparador, de cada chasista. Había mucho campo para desarrollar. Hoy está todo muy acotado, con los elementos que provee la categoría. Personalmente no me gusta, no me agrada. Pertenezco a esa raza de los investigadores, del desarrollo constante. Me gustaba el TC de ese entonces. Trabajábamos en la ruta. Recién tuve banco de pruebas al año siguiente que dejé. Mientras tanto probábamos en la ruta. Estoy cerca de la ruta N° 227. Hice muchos kilómetros en la ruta. Cambiábamos árbol de levas, tapas, juntas, de todo. Medíamos, 1000, 3000 metros a fondo, luego se redujo esa medida. Hoy medimos los riesgos, en aquel momento no. Lo hacíamos sin pensar eso”.

Y Castellano reflexionó: “La vez pasada anduve por Tandil, un clásico del TC, con mucho mito y mucho riesgo. Había un accidente por carrera. Miro y pienso cómo corríamos por acá. Yo no sé si no tomábamos plena conciencia. Pero lo hacía con un agrado. Esperaba que llegara la carrera y quería ir rápido, sin mirar los árboles, las alcantarillas. Al piloto hay que cuidarlo desde abajo porque sólo quiere ir rápido”.

Pincho agregó: “Viví la transición de la ruta larga, corta y autódromos. Fue una época hermosa. Me encantó pasar por esa época”.

El ex piloto de Lobería recordó una experiencia distinta para el TC, en San Luis: “Para la categoría no fue un buen fin de semana Potrero de los Funes. La categoría afrontó todo tipo de escenarios a lo largo de su historia. El TC está vinculado con la historia de pueblos, ciudades y la comunicación entre distintos lugares. Yo me refiero a la ruta en Potrero, no al circuito de la actualidad. Anduvimos rápido en Olavarría y en Monte”.

Y destacó: “En autódromos, el de Buenos Aires me fascinaba. El circuito N° 12 fue y es fabuloso. Rafaela sin las chicanas tenía el encanto de la velocidad. Una de las piñas más grandes que me pegué fue en el Curvón Norte y le pegué al guardrail. Siempre me gustó la alta velocidad, porque ahí se ve la calidad del piloto”.

¿Cómo era el manejo para los pilotos de aquel TC? Castellano explicó: “La ruta no era tan exigente. La única precaución que teníamos que tener era tener firme las dos manos en el volante, para que no se escapara si se rompía un neumático por ejemplo. En Tandil teníamos casi 8 kilómetros derecho. Hoy hay una exigencia mayor, porque los autos son más rápidos y las sucesiones de maniobra se hace en menor tiempo. Hay una exigencia física mayor. En la época de las cupecitas, estaban horas y horas arriba del auto de carrera”.

Castellano también recordó una anécdota con Torcuato Emiliozzi: “Cuando dejé de correr, en Olavarría me hicieron un almuerzo como reconocimiento y despedida. Y estaba Torcuato Emiliozzi, con quien entablé una relación muy linda. En aquella época tenía el concepto del llenado del motor. Estaba adelantado para la época. Dante ya había fallecido. Me senté en La Galera y era increíble lo incómodo que era, el asiento con un respaldo bajito, el embrague pesado, muy arrollado el piloto. El sacrificio de estar ahí arriba era impresionante”.

Claro que el Turismo Carretera fue historia: “Sé que existe Andalgalá por el paso del TC. Nunca estuve ahí, pero sé que está en el mapa. Eso de escuchar por la radio los lugares por donde pasaba el viejo TC”.

¿Qué perdió el TC respecto de aquella categoría de los años exitoso?: “Hoy el arte del preparador no está y el del chasista tampoco está. Antes quizá tenías el mejor auto pero un motor pobre, pero quizá al fin de semana siguiente pegabas un salto. Se creaba una dependencia deportiva del auto y se agregaba que los autos no tenían tanta carga ni tanta goma, entonces la participación del piloto era mayor. La frenada era más larga y ahí había lugar para una superación. Hoy la diferencia es de medio auto y no se puede superar. Hoy se hace todo muy lineal. Hay que volver para atrás, bajar el grip, la carga aerodinámica… Hay una idea de poner trompas originales y le quitaría carga”.

Castellano indicó qué debería hacer el TC para recuperar terreno:  “Habría que achicar costos. Este TC es más difícil que el de mi época. Antes con una peña se podía comprar un auto, correr y ganar. Hoy se necesita una empresa de gran nivel, con ingeniería y costo fijo muy alto. A veces para ganar medio segundo es muy costoso. Pero al público no le interesa, sólo le importa que la carrera sea más dinámica. Y son costos inútiles. Hay que estudiarlo y revertirlo”.

Sobre la actuación de su hijo, Jonathan, Pincho indicó: “Con Jonathan cambiamos ideas. Al comienzo si teníamos mayor intercambio. Hoy ya sabe de qué se trata. Sólo le digo que se preocupe que tenga un buen auto, que es la única manera de poder ganar carreras. Él ha ganado mucho, sólo le falta ganar un campeonato. Son circunstancias. Es muy joven aún, tiene un muy buen potencial. Lo hace con mucha pasión, horas, en la organización del equipo. Es el responsable del equipo, lo tiene bien entendido y está bien armado con su plantel en el taller. Lo mío es un apoyo muy light”.

Por último, en tiempos en los que no hay automovilismo nacional, Castellano habló de la Fórmula 1 actual: “Veo la F.1, lo poco de este año. Tiene unidades de potencia que con los desarrollos pasan a los autos de calle. Lo bueno y lo malo de esto para quienes amamos el motor es la pérdida del sonido. Pero lo que se usa hoy perdió un poco el encanto, respecto del V10, que era música.