CONOCÉ LAS INSTALACIONES DEL JUNCOS RACING EN EE.UU.

Carburando visitó el fantástico taller de Ricardo Juncos en Indianápolis, con autos de Indy y prototipos. Mirá los videos y recorré el sorprendente predio.

Desde la ventana de la oficina de Ricardo Juncos se ven algunas tribunas del mítico circuito de Indianápolis. A pocas cuadras de uno de los lugares más legendarios del automovilismo mundial se ubica el taller del Juncos Racing, el equipo del argentino que ya hace casi dos décadas se instaló en los Estados Unidos y su sueño dentro del Motorsports le permitió llegar hasta las mismísimas 500 Millas de Indianápolis.

“Esto es vivir un sueño permanentemente. Comprar las tierras en su momento, sacar los créditos, pensar el proyecto original, armar los talleres... Ya se cumplieron 3 años de la instalación del Juncos Racing aquí. Y cada día vamos por más”, se entusiasma Ricardo al mostrar el magnífico taller ubicado en el cordón industrial de la afamada ciudad del automovilismo americano.

 


Son 3700 metros cuadrados de sofisticación, tecnología, orden y pulcritud semejante a las grandes estructuras internacionales. Y allí están, al “desnudo” (desarmados en ésta época del año), los vehíclos de IndyCar, Indy Lights, Pro Mazda, el prototipo que usó, por ejemplo, Agustín Canapino. “En el auto de Indy por ejemplo se está haciendo el chequeo de las piezas. Cada una de ellas tiene un código de barras y se hace el seguimiento. Tras las Fiestas arrancamos la pretemporada, y en marzo ya estamos otra vez en carrera”, explica.

 


“Salvo las grandes reparaciones de carbono, que hasta por reglamento hay que realizarlas en lugares específicos, después todo lo hacemos acá en nuestro taller. Hasta las cajas de herramientas las hacemos acá”, agrega Juncos: “Tenemos un área que nos permite realizar el primer set up del auto antes de cada carrera, con cuatro balanzas equilibradas. Aquí graduamos el downforce, y una vez que ya lo tenemos listo, lo subimos al camión para ir directamente al autódromo.

Cada lugar tiene su importancia y está diseñado para cada objetivo: “El sector de pintura es sumamente importante –destaca Juncos–. Porque aquí primero se realiza el trabajo de emparejamiento del auto. En una carrera como las 500 Millas de Indianápolis no puede haber uniones del auto a la vista. Tiene que ser una sola pieza porque sino aerodinámicamente es un perjuicio. Cualquier defecto puede ser un efecto en contra. Y en la cabina de pintura, como en cualquier otra, se controla la presión. Y hay otra habitación en la que logramos la mejor calidad de pintura con una presión de aire constante”.

Dentro del ambiente están estacionados los enormes camiones que trasladan los autos y parte del equipo a cada competencia. “Por supuesto que los camiones deben estar adentro del taller por dos razones. Primero por las temperaturas, que ahora son bajo cero, y además porque aquí guardamos los repuestos. Tenemos un banco de trabajo, que se usa mucho en pista. Detalles como las oficinas de los ingenieros, un lugar muy estresante durante un fin de semana de carrera. Este lugar debe ser cómodo. Desde aquí cada ingeniero con su piloto toman las decisiones”.

“Este auto de Indy Lights está desarmado. Hay que colocarle el parante vertical, que evita que una parte del auto se dirija al casco del piloto. Una vez que vuelva, se pinta. Varios componentes, al ser Dallara, es muy similar al auto de Indy”, explica Ricardo, aunque también está el prototipo: “Está dividido en tres partes. Está diseñado para correr competencias de larga duración. Adentro parece una nave espacial, como en su momento dijo Agustín Canapino”.

Más allá del trabajo diario entre ingenieros y mecánicos, los pilotos tienen un lugar específico, como la sala de simuladores: “Hay un sector que es el más divertido (risas). Es importante para los pilotos, sobre todo si los pilotos no conocen la pista. Tratamos de estar al tope de la tecnología”.