En Europa aprobaron el limitador de velocidad para vehículos

El Parlamento Europeo dio el visto bueno para implementar el limitador de velocidad para los vehículos a partir de 2022. ¿Qué opinás?

El Parlamento Europeo (PE) aprobó la regulación que contiene la instalación obligatoria del limitador de velocidad en los nuevos vehículos a partir del mayo de 2022. En la reunión en la ciudad francesa de Estrasburgo, el Pleno de la Eurocámara aprobó con 578 votos a favor y 30 en contra las nuevas reglas que harán obligatorio el uso de las nuevas tecnologías de seguridad en los coches.

Conforme a la normativa, los nuevos coches como automóviles, camiones y autobuses serán equipados con sistema automático de límite de velocidad, mecanismo de frenado de emergencia, sistema de mantenimiento de carril, detector de fatiga y sensor de aparcamiento con cámara. Además, se integrarán cajas negras en los coches para registrar los datos de conducción con miras a analizar de forma más detallada y fácil los accidentes de tráfico. Hace falta la aprobación del Consejo de Europa para que entre en vigor la normativa elaborada con el fin de reducir los accidentes con muertos y heridos en las carreteras.

Las nuevas reglas, que ya han sido aprobadas inicialmente por los gobiernos de los países miembros en el Consejo, serán obligatorias en mayo de 2022 para los nuevos modelos, es decir, los coches que aún no han sido diseñados, y a partir de mayo de 2024 deberán ser introducidos de forma generalizada también en los modelos actuales.

Además del Control Inteligente de Velocidad, la nueva legislación incluye otros sistemas como un interruptor de emergencia del motor, otro para la advertencia avanzada de distracciones del conductor u otro que ya utilizan algunos modelos como aviso de traspaso de carril.

Los sistemas de control automático de velocidad han sido puestos a prueba de forma generalizada en Suecia y en Holanda. En Suecia se han probado tanto los sistemas de control directo del acelerador como los sistemas «abiertos», que solo informan al conductor. El resultado de estas experiencias ha sido en parte positivo porque ha reducido la velocidad media de los usuarios.

Sin embargo, también se han detectado efectos perversos como el «comportamiento de compensación», que se traduce en que los conductores van más rápido en los segmentos de carretera donde el sistema no está activo. También se constata que en muchos casos reducen la atención también cuando el sistema no está activo o que se puede dar un exceso de confianza en el limitador, de modo que se desdeñan otras circunstancias como las condiciones meteorológicas o de luz.

El tema abrió un intenso debate. Los Gobiernos tampoco pensaban que era una buena idea que lo obligatorio fuese un control total de la velocidad por parte del sistema, por lo que lo cambiaron por el modo “abierto” que se limita a informar al conductor de que circula a una velocidad superior a la permitida.

Finalmente, el Parlamento impuso que se pudiera desconectar en caso de que se produzca un funcionamiento inadecuado o que se preste a confusión. El acuerdo fue que el reglamento prevé un periodo de prueba, para constatar si es o no útil, antes de que sea forzoso que esté funcionando permanentemente.

La legislación incluye también límites para evitar la introducción no deseada de sistemas que entren en conflicto con la vida privada de los conductores. Cualquier sistema de este tipo debería funcionar sin acceder a la información biométrica de conductores o pasajeros, incluido el reconocimiento facial.