¿En qué laberinto se metió la FIA por el tema Ferrari?

Los equipos no vinculados con Ferrari se plantaron frente a la FIA. Al final la 'no sanción' a Ferrari terminó siendo una bomba de tiempo...

ANALISIS.- Al final la bomba explotó. Siete equipos de la Fórmula 1 se plantaron frente a la FIA por el tema de las sospechas acerca de la potencia de Ferrari y pareciera gestarse una grieta a poco de iniciarse la temporada. Nadie puede saber las consecuencias de la rebelión, pero es un dato fuerte de pretemporada. Es que una de las sorpresas finales de los test de Barcelona había sido la escueta circular de la FIA en la que anunciaba el 'resultado-no resultado' de la investigación efectuada sobre el motor que Ferrari utilizó en el Gran Premio de Estados Unidos, tras las polémicas surgidas sobre el repentino aumento de potencia que tras el verano experimentó el motor del equipo italiano.

Se ha hecho esperar unos días, pero finalmente todos los equipos sin relación con Ferrari, es decir, todos menos Alfa Romeo, Haas y la propia Ferrari, han firmado un documento elevando una queja formal por la resolución privada posterior al estudio de la unidad de potencia que Ferrari usó mediada la temporada 2019.

El hecho de que la FIA haya convertido su investigación sobre el motor Ferrari en un asunto privado entre Federación y Scuderia fue sorprendente y para muchos equipos resultó insólito. Y cuanto menos 'sospechoso'. Sobre todo después de que Ferrari haya dicho que el motor de 2020 es completamente nuevo, para evitar más controversias, lo que muchos creen que es admitir su culpa. Los datos fríos evidenciaron que el motor Ferrari perdió parte de su eficacia en las pruebas finales de la temporada, sobre todo el dominio que tenían en clasificación.

Una de las 'imputaciones' al motor Ferrari es que de alguna forma lograba 'burlar' el caudalímetro, que limita el caudal de combustible que recibe el motor a 100 kilos por hora.

El nuevo motor Ferrari 2020 ha sido revisado no sólo componentes internos sino también el turbo y el sistema de recuperación de energía. Parece que por ahora el propulsor italiano está lejos de su mejor forma hasta el punto de que Mercedes estaba convencida de que los italianos escondían su potencial probando con el motor a media máquina.

La actitud de la FIA en el caso tiene que ver con muchos factores: no enfurecer a Ferrari, no provocar una sanción y un proceso de apelación, salvaguardar 'el prestigio de la F1', y la dificultad de demostrar cómo funciona la irregularidad aunque se sepa su efecto. 

LAS SOSPECHAS

Las sospechas sobre el funcionamiento del motor Ferrari se alargan durante los dos últimos años, con modificaciones de reglamento incluidas, especialmente en lo referente a la quema del aceite. El último aviso sobre la legalidad de los motores italianos tuvo lugar tras el gran salto adelante que dieron cuando ganaron tres carreras consecutivas. Las únicas tres victorias del año.

Las quejas y dudas de los rivales crecían por momentos, elevando a la FIA dudas que no hacían más que señalar de forma directa a Ferrari, especialmente en la forma de gestionar el flujo de combustible. La FIA, con Jo Bauer a la cabeza, no hacía más que transmitir que todo estaba legal, sin embargo, con la presión mediática se decidieron a revisar varias unidades de potencia y llevarlas a laboratorio para una inspección minuciosa. 

Las investigaciones tardaron mucho tiempo, comunicando algo al respecto la FIA más de cinco meses más tarde. Y lo peor fue que se dijo algo, por no decir nada, ya que pocos entienden la comunicación de la FIA, lanzada a última hora de la última jornada de los test de Barcelona, sin tiempo a respuesta de los implicados en la Fórmula 1. Eligieron el momento jusro para pasar lo más desapercibido posible.

Según medios europeos esta decisión deja en claro que las conclusiones son cualquier cosa menos algo lógico. Básicamente, la FIA dice que las conclusiones y sus represalias se quedan en un acuerdo privado entre ambas partes, dejando al resto de competidores sin posible reacción, obligados a aceptar lo elegido por el órgano regulador, y sin tener conocimiento de si esos vehículos a los que se enfrentaron y contra los que perdieron eran legales o no. Más claro, imposible.

En el momento en el que la Fórmula 1 y FOM dicen esforzarse por ser lo más transparentes posibles, entrando en una nueva era económica donde todo está repleto de auditorías, la FIA eligió ocultar un problema para muchos muy grave,  mirar hacia otro lado ante ilegalidades y “acordarlo” todo con tratos totalmente opacos.

La falta de transparencia no hace más que dejar a Ferrari como total culpable de haber cometido trampas, y a la FIA como colaborador necesario, con un castigo que quizás no se ajusta a la ventaja obtenida durante el pasado campeonato, con la mala sensación en los seguidores y público de estar siguiendo un campeonato sin verdadera justicia, y a los equipos rivales con la frustración de ni saber qué ha ocurrido realmente

Una decisión que se podría haber evitado. Y que de alguna manera enrarece un ambiente generalmente complicado y que escapa mucho de lo que pretende Liberty Media en su camino a aumentar la cantidad aficionados y seguidores de la categoría máxima. Si la FIA pretendía que el tema pasase lo más desapercibido posible ha conseguido todo lo contrario.

La FIA quedó expuesta y la bomba explotó