Hace 25 años Carlos Reutemann volvía a manejar una Ferrari

Se cumplen 25 años de un día histórico para el automovilismo argentino regresaba la Fórmula 1 a Argentina y Reutemann vovía a manejar una Ferrari

A las 9,15 de aquel jueves 6 de abril de 1995, Carlos Alberto Reutemann llegaba al remodelado autódromo "Oscar Galvez", así se llamaba por entonces,  acompañado por su hija Cora.

No era un día más para el santafecino porque ese día volvería a sentarse en un F.1, y nada mnos que en una Ferrari.

Una idea de Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari, y Bernie Ecclestone, presidente de la FOCA, que acordaban darle el gusto a los argentinos y al propio Carlos, y Ferrari le llevo a Buenos Aires el auto que había corrido Gergar Berger el año anterior, o sea en 1994.

Lole Ferrari

“Lole” se fue al box donde lo esperaba la Ferrari con el numero 11, el mismo número que usaba cuando corría para el "Cavallino Rampante".

Reutemann, fiel a su estilo, le dio una vuelta completa a la máquina italiana y su cara se le iluminó.

“No lo puedo creer… Es una Ferrari de verdad”, exclamó.

A los pocos minutos, fotógrafos, camarógrafos, y curiosos, se atropellaban entre sí para registrar un momento histórico.

Reutemann era esperado por tres mecánicos, se probó la butaca, la cual no le quedaba cómoda, luego saco el equipo antiflama, su clásico casco blanco con las combinaciones amarillo y azul, el que desempolvó luego de la carrera de Las Vegas del 81, se calzó el buzo, se puso la capucha ignifuga, luego se metió al auto sin butaca, y comenzaba a cambiar impresiones sobre aquella Ferrari que no era ni parecida a la que utilizaba en su paso por la casa italiana.

Lole Ferrari Bs As

“Desde que me retiré, giré una sola vez en Le Castellet, en 1986, con un Ligier. No me pareció tan diferente a los autos que yo manejaba. Aunque las bases de conducción son siempre las mismas: cómo entrar a las curvas, cómo frenar… Pero esto es otra cosa. Mi época era muy dura porque era más insegura. Mientras yo corrí, murieron 17 pilotos; no es poco. En los 20 minutos que voy a girar, va a ser imposible darme cuenta de dónde estoy. Entre la caja nueva, los frenos, la potencia, voy a tener un lío bárbaro en la cabeza”, dijo el argentino que se había retirado en 1982.

A las 15hs. 15 minutos de aquel jueves bajo una tenue lluvia se escuchó el motor de la Ferrari al ponerse en marcha, “Lole” ya estaba sobre el F1 de Maranello, en las tribunas no se movía nadie, a pesar de la lluvia y del termino de los ensayos oficiales de la categoría, nadie quería perderse ese momento, no importaba nada, Carlos Alberto Reutemann volvía a la pista, cuando salio del box, se terminó el silencio y la ovación explotó en luz, color y grito.

Seguramente muchas cosas pasaron por su cabeza cuando aceleraba esa iponente con el reglamento del año anterior.

Carlos dió seis vueltas y en la en la última marcó  2m 11s 49/00 y en un hipotético clasificador hubiese quedado 11°, con 53 años y a 13 desde que se había retirado de las pistas.

lole bs as

Reutemann no se había olvidado de manejar y con una amplia sonrisa comentó:

“Tuve mucho cuidado y puse mucha atención ya que volver a subirme a un auto de estos sobre la pista mojada, con la potencia impresionante que tienen, era muy delicado … Me sorprendió frente a los boxes. Debe haber un problema en la composición del asfalto, porque hace unos movimientos muy bruscos. La diferencia fundamental que encontré con los de mi época, es la potencia. Es brutal… Acelera de una manera que no sabés dónde va a ir a parar. La caja de cambios es fantástica. Se pueden poner los cambios en la mitad de las curvas, o donde se te ocurra. No, nunca me perdí, siempre supe en qué marcha estaba. Es mucho más fácil que la caja manual. Ahora no movés ni la mano ni la pierna, y eso es una enorme ventaja.

 ¿Mi sensación? que no está tan lejano de lo que yo hice. Estoy muy contento…”, expresó Carlos que se lo vio felíz y como un chico con juguete nuevo.

Pasaron 25 años, Lole se dio un gran gusto,  y los argentinos disfrutamos y recordamos una época inigualable e irrepetible.