Joseso: un invento nacional pequeño y familiar

El Joseso fue un auto de producción nacional un familiar de dimensiones pequeñas

El Joseso fue un auto argentino de dimensiones pequeñas pero para uso familiar lo que marcó una de las curiosidades de la industria nacional retro.

En la Arhentina de hace varias décadas había una gran cantidad de emprendedores y audaces en la industria automotriz.

uno de ellos fue José María Rodrigue,  padre de un automóvil llamado Joseso, que comenzó con lo que parecía ser un auto de juguete y terminó en un  vehículo para cuatro personas extremadamente liviano.

El simpático auto familiar fue construído de manera artesanal en el garage de su casa y  tenía una pequeña carrocería hecha en aluminio con un motor de dos tiempos y de 8.2 caballos de fuerza, el cual le hacía alcanzar los 55 km/h de velocidad máxima.

Rodriguez fue desarrollando un microcar, mucho mas elaborado, y al cual terminó por presentar en los salones del Automóvil Club Argentino en 1959.

El Joseso, nombre en honor al apodo que le decían cuando era pequeño.

La cosa empezaba a crecer ya que tenía el respaldado por I.A.M.A S.A. (Industria Argentina de Micro Automóviles, Sociedad Anónima), la cual decía contar con una importante red de concesionarios en Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Río Negro.

El pequeño Joseso era una versión mucho mas pulida y perfeccionada del primer prototipo de Rodríguez.

La cabina tenía un estilo similar a la del Fiat 600 Multipla  ya con una carrocería de plástico reforzado montado sobre un chasis de metal reforzado por travesaños y no dejaba de ser una moto carrozada, que apenas tenía velocímetro como único instrumental, amén de unos botones para el manejo de luces y balizas -, y poseía tres asientos extremadamente básicos, los que servían para acomodar a los pasajeros en su interior.

El asiento trasero estaba desplazado hacia un costado porque estaba el motor Villiers de 10 H.P. y 520 cc. 

Joseso

El otro punto es que el vehículo carecía de baúl, con lo cual uno debía rebatir el asiento trasero para poder acomodar todo su equipaje de viaje.

Y aunque las intenciones de José María Rodríguez fueran interesantes, el emprendimiento comenzó a derrumbarse por las promesas políticas incumplidas.

Joseso

En los talleres de Ituzaingó, montando a duras penas quedaron las únicas 200 unidades producidas antes de cerrar sus puertas en 1960.

Del microauto de José María Rodríguez apenas queda algún que otro ejemplar en manos de coleccionistas privados.

Otra de las ocurrencias de los geniales artesanos argentinos que no tuvo demasiada aceptación pero que hoy se recuerda por ser una de las piezas de colección de la industria automotríz retro.