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La última locura japonesa

Convertir un Suzuki Alto en un Renault 4L: una ocurrencia que sólo puede verse en Japón.

La última locura japonesa
La última locura japonesa

En Japón existe una fuerte admiración por lo europeo, la cual también se extiende a los coches. Allí, un Mercedes-Benz o incluso un Volkswagen son considerados como objetos de elevado estatus. Pero para quienes no guardan demasiados yenes en su cartera, existe una alternativa: transformar su coche japonés para darle un aspecto más 'occidental'.

En esta curiosa línea de negocio, DAMD es una de las empresas más conocidas gracias a sus conversiones sobre la base del Suzuki Jimny. Pero también trabaja con otros 'kei cars' de la firma japonesa, como bien demuestra este kit que convierte al Alto Lapin en un Renault 4.

Todos estos kits de transformación parten de una premisa común, y es que la base debe parecerse algo al original. En este caso, el diseño 'cúbico' del Alto Lapin y sus tres ventanillas laterales favorecen esa semejanza con el icónico utilitario francés.

El resto lo pone el gran surtido de piezas que incluye el kit: protectores de plástico para las puertas y los bajos, pilotos posteriores, paragolpes en plástico (que imitan a los originales de Renault en cromo) y, por supuesto, una placa frontal completa que recoge el rasgo más característico del R4: su calandra frontal con faros redondos y el rombo en el centro.

En opción, quien no se quede muy convencido con el resultado (que busca emular a la versión del Renault 4 que aquí se conoció como 'Clan') puede elegir en opción otro paragolpes en dos piezas y retrovisores redondos para acercarlo más al modelo original de 1961.

Según el portal Motorpasión, DAMD comercializa ambas variantes del kit, listas para ser montadas y pintadas sobre cualquier Alto Lapin (un modelo que sólo se vende en Japón) fabricado a partir de enero de 2002. Los precios van desde los 348.000 yenes (2.576 euros al cambio) hasta los 380.000 yenes (2.813 euros)

De este modo, por relativamente poco dinero (al cual habría que sumar pintura y mano de obra) es posible quedarse con todo el mundo mientras se conduce un coche que parece clásico por fuera y, por dentro, sigue siendo moderno y seguro.

Y para quienes lo tomen como sacrilegio, han de saber que existen ejemplos más 'sangrantes' de esta tendencia. Mismamente, el Mitsuoka Viewt, una conversión completa del Nissan Micra de tercera generación que lo 'disfraza' como un Jaguar MK II en miniatura.

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