Mucho ruido y pocas nueces

El sábado, en la técnica, se generó mucho ruido con el auto de Urcera. El domingo hubo un profundo chequeo. Acá lo que hicieron y como fue el procedimiento

Es normal, aunque no debería serlo, que cada vez que un auto de Turismo Carretera marca una diferencia entre en la mira y pase a ser cuestionado. A partir de San Luís el turno le tocó al Chevrolet de José Maneul Urcera. Sin dudas, el auto que maneja el piloto de San Antonio Oeste viene manteniendo una cierta regularidad y en la cuarta fecha estuvo contundente. No se le dio la victoria porque se vio perjudicado, con el ingreso del auto de seguridad, en la serie que venía ganado de una manera demoledora.

El sábado, una vez finalizado el grupo de clasificación de Urcera, el auto del Manu fue al recinto técnico. Allí se produjo un hecho curioso que molestó al piloto del JP Carrera. Alberto Canapino se acercó a ver ese Chevrolet e intercambio palabras con los técnicos. Ese movimiento no le gustó para nada a Urcera. A partir de ahí, como es habitual antes estos hechos, la ola de rumores fue creciendo. La pregunta que muchos se hacían era si los carburadores del Chivo número 11 estaba reglamentariamente bien. Al dejar ese recinto, y confirmarse la clasificación, la hipótesis de posibles irregularidades quedaba descartada. Lamentablemente sabemos que estas cosas, cuando suceden, no son rápidas de desaparecer. Por tal motivo, el domingo cuando finalizó la competencia final, el departamento técnico de la ACTC estuvo movido. Luego del podio los tres autos fueron al predio donde se los revisa y fueron desarmados para ser verificados. Dicha verificación fue cruzada. Estuvieron Daniel Berra, Fabio Martínez y el hijo y empleado de Claudio Garofalo que no estuvo presente el fin de semana. Además estuvieron permanentemente los comisarios deportivos, Roberto Saibene y Carlos Garrido.

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En la revisión, que fue dirigida por Alejandro Iuliano, se hizo lo siguiente: Se midió compresión y cilindrada, se retiraron los carburadores para un control exhaustivo y se pesaron las cañoneras. Además observaron los tanques de combustible, las cajas con sus respectivos engranajes y se llevaron los árboles de leva. También se revisaron, tanto sábado como domingo, los limitadores. El trabajo fue arduo y duró hasta casi la hora 17. A partir de ahí se confirmo definitivamente el clasificador general y se puso fin al manto de dudas.

Lo bueno, y para resaltar, es que todo pudo ser observado por la prensa y el publico en general. Lo malo es que se generen comentarios y se ponga en tela de juicio el funcionamiento de los autos que tiene un cierto nivel. Si se tiene la certeza que hay cosas que están mal hay que denunciarlas porque de lo contrario se genera mucho ruido con pocas nueces. Y eso no está bueno.

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