"No me fabricaron corredor, yo nací corredor"

Juan María Traverso reflexionó sobre su relación con el público, el automovilismo de hoy, la tecnologia, y una enseñanza de Oscar Gálvez.

Ultima parte de la charla de Carburando con Juan María Traverso en el 'Galpón del Flaco'.
 
Sabemos que recibís a mucha gente en el 'Galpón del Flaco'. Allí se juntan muchos seguidores tuyos y parece que has encontrado tu lugar con el público.
-Pasa en todos lados, voy al autódromo y no puedo salir del box, pero con la diferencia de que ahora lo disfruto y no me molesta. No lo disfrutaba y me molestaba cuando tenía la cabeza metida dentro del auto y tenía que sacarme una foto y no podía. Entonces hoy lo disfruto, y la gente que viene acá la pasa bien. Y yo la paso mejor que ellos. No es una obligación, es una cosa que me gusta, es lo que nunca pude hacer durante 35 años porque estaba con la cabeza metida en el auto.
Era lo único que tenia, y pongo un ejemplo, medio como un chiste y porque me pasó una vez. Mi viejo fue a una carrera (porque no iba a todas), y lo crucé y lo saludé:  -hola viejo ¿cómo andás? Pasaron 15 minutos y de nuevo: -hola viejo ¿cómo andás?, lo saludé de nuevo, porque estaba con la cabeza en la carrera y en el auto. 
 
¿A las carreras iba la mitad de la gente a hinchar por vos y la otra mitad a putearte?
-Es cierto, ¡pero como yo soy sordo a mí me aplaudían todos...!
 
¿El automovilismo ya no es el mismo sin 'El Flaco'?
-Porque coincide con un cambio del automovilismo muy grande. En el momento en que me voy se produce el cambio, no porque me voy yo, sino porque aparece una tecnología genial que transformó todo, no solamente el automovilismo sino en todo. Mi nieta más chica jamás jugó con una muñeca porque pasó de la mamadera a la ipod y el cambio en todo fue gigante y en muchas cosas fue genial y en otras muy malo. Soy enemigo de la mala tecnología que es la que te digo de mi nieta por ejemplo. No se dirigen la palabra, y es lo que viene. ¿Somos viejos resentides? ¿renegados?, si, porque estoy en contra de eso.
He visto amigos de mi nieto que vienen a Ramallo a jugar al fútbol y juegan y no saben correr, se caen, se caen... Y si lo ves es grave porque se han quemado etapas que no deben quemarse y en el automovilismo también se queman etapas que no se pueden quemar.
A ver, ¿cómo hace un piloto argentino que quiere llegar hoy a la Fórmula 1? que  se suben a los 18 o 19 años en la categoría. Empiezan acá y para cuando llegan con esa edad el piloto es recontra viejo, por lo cual si querés correr en Fórmula 1, automáticamente a los 5 años te tenés que ir. ¿por qué esto?, todo por la tecnología, porque entró y juega en contra y encima esa tecnología genial te hace vivir más entonces empezás a correr a los 8 o 9 años en karting y el pibe va, va, va, y a los 30 ya es viejo y caro, y tenés un auto que lo aprende a manejar en el simulador y entonces viene un pibe que cuesta un 10% de lo que vos valés que vos te saca, y vos te bajás con 30 años y te quedan otros 30 más en el auto pero vos no podés. Ya fue el ciclo.
 
Juan María Traverso, en el Galpón del Flaco
 
Con el avance de la tecnología aparecieron las radios con los pilotos...
-Yo les apago la radio, acordate que les torcía las cámaras a ustedes en televisión para que no vean las maniobras. Vuelvo a la tecnología, nos vamos del automovilismo. Estábamos en el club mirando la Copa América, yo no entiendo nada, pero todos miraban. La pelota pega en el travesaño y pica y el arbitro se va al VAR a mirar la cámara a ver en dónde picó... Trasladate 30 años atrás, a un japonés que controlaba en Japón midiendo el consumo de un auto de Fórmula 1 que estaba corriendo en España desde la oficina en Japón para que llegue bien al final. ¡Fijate la tecnología 30 años atrás...!
Te pregunto, ¿con la tecnología actual te puedo correr la raya del arco para acá o para allá cuando va el árbitro a mirar al VAR a donde picó? La puedo correr, ¡entonces no miro más futbol! ¿está claro?
La tecnología que se mete en el deporte que no corresponde, lo arruina. En fútbol son 23 en la cancha, no son 22, el referee es parte del fútbol, no lo podés sacar o cambiar por un equipo de radio, porque el referee es la vista del que está mirando y si se equivoca que se equivoque. Y si yo tengo la teconología de correrte en la imagen de la pantalla te hago gol y te hago el gol y listo, te dibujo la cancha.
Otra, mirás una carrera de Fórmula 1 y ves cámaras a bordo ¿no hay un momento en que pensás en si estás mirando la carrera o es una imagen que no es real?
 
¿Tiene arreglo el complejo automovilismo argentino?
-Claro que tiene arreglo, obvio. Se arregla en cinco minutos. Tiene que volver al origen en todo. Desde lo deportivo, lo técnico, lo profesional. Hay un origen en el automovilismo que se perdió y lo tenés que volver a traer. Es lo que digo en mi idioma cuando digo que el que anduvo más ligero el sábado largará adelante el domingo, largando de parado y el que llega primero gana. Y pongo en esto también al TC. Explicame por qué larga en movimiento. Se larga de parado. Nunca entendí por qué hay que largar en movimiento, lo acepté, me callé la boca, pero no me gustaba.
 
Pasaste por muchos momentos en tu carrera y llegaste a ser ídolo, ¿cuál es la clave del éxito?
-La clave del éxito es que te vean que lo que vos hacés lo disfrutas, te gusta, es tu pasión, es tu vida y si andás bien, mejor, y si no no importa. Te respetan porque te ven hacer lo que vos llevás en la sangre. A mi no me fabricaron corredor de autos, yo nací corredor de autos. Y si vos estás en el mundo en que estás porque es lo que te gusta por más que putees, vivís haciendo lo que te gusta. Mis hijos en la actualidad, Paula la mayor que tiene más de 40 años, sigue diciéndome ¿vos no trabajaste nunca papá? Y si yo no trabajé, si lo que hice lo hice con tanta pasión que no era un trabajo, no lo tomás como un laburo, y la gente a eso lo ve. Y admira que vos disfrutes de eso, no por vivo o inteligente, respeta eso.
Mirá, te voy a contar una: de esto hace una pila de años. Tomé un taxi impecable y tenía un casquito mío en el vidrio de atrás. Me pongo a hablar, me hice amigo, me dio el teléfono, lo llamaba y me venía a buscar, de esto hace 30 años. La primera vez, lo veo con el taxi impecable y le pregunté: -¿es tuyo el taxi? -no, me dijo.
-¿Ah no?
-No, soy chofer, me respondió.
Lo veo dos o tres años después, y seguía impecable, igual y me dice: -¡es mío el taxi! 
Ese era un apasionado del taxi, apasionado y fanático de ese trabajo. En la actualidad, sigue manejando el taxi impecable, con un taller espectacular y ahora tiene 25 taxis y él sigue arriba de uno. No es pasión sólo por el fútbol, por el periodismo, ni las carreras, es por lo que sea...
 
¿Sos conciente de las alegrias que le has dado a tanta gente y de lo que significas para tantos?
-Yo compartia la alegría y la bronca con la gente. Lo hacés incondicionalmente. Leo todo lo que se escribe, son muchos los fanáticos.
Mirá, lo cuento cada vez que vienen los grupos de gente y muchos piensan que yo exagero, por ahí le pifio o le erro de años o de cosas, pero hoy los pibes no se graban nada de los viejos, yo antes o escuchaba a mi viejo o te pegaban una patada en el culo, no había otra alternativa. Mi padre hablaba y tenía que escuchar, no tenías que preguntar, ni mucho menos opinar... y yo vengo de eso.
El 'viejo' Oscar Gálvez era Director Deportivo del equipo Ford en el año 1973. Cuando entro yo al equipo, él era el Director: ¿sabes lo que era tener a Oscar Gálvez de Director Deportivo? ¡no lo podes creer! Tuvo un dicho que yo lo cuento todo el tiempo. Estábamos para largar un Gran Premio en medio de la ruta, faltaba media hora y estaba Oscar y saltaba una zanja, se iba al alambrado, hablaba un poco con la gente y volvía, saltaba la zanja, una foto y venia, iba y venia...entonces le dije:  
 -Oscar, se va a caer de cabeza en la zanja, ¿porqué va y viene?
Y Gálvez me respondió al toque: -miré pibe, no tengas la menor duda de que yo manejo mucho mejor que todos los que están ahi, pero es lo único que hago mejor. Toda esa gente que ves ahí es gente de campo, veterinarios, médicos, de todo. Quedate bien tranquilo que son mejores que yo, así que yo voy a ir todas las veces que tenga que ir...
 
Yo manejo bien, despreocupate, pero eso no me da derecho a creer que soy mejor que vos. Manejo mejor, no tengo la menor duda, pero nada más. Después la fama no te da derecho a decir nada de política o economía o a competir con el otro. Yo manejo mejor, nada más, ¿de ahí a creer que soy mejor en todo por manejar bien? ¡estás en pedo! Eso le pasa al que le gana la fama y no la sabe manejar. Es como con el dinero. Todos tenemos un límite, cuando lo pasamos y tenés más plata de la que tenes que tener,  esa plata, te mata. Ese excedente te mata, te manda a la tumba Te lo firmo, he visto a muchos así.

Charla con Juan María Traverso