Pernía le puso garra, corazón y manejo

Leo Pernía volvió al triunfo. Para el de Renault fue una carrera dura pero su capacidad conductiva le permitió llegar a lo más alto del podio

Y un día Pernía volvió a ganar en el Súper TC 2000. El campeón de la categoría venía de capa caída porque no podía cortar la mala racha. Diferentes motivos lo fueron imposibilitando de estar en los lugares que se merece y en Córdoba apareció con todo. “Que se termine el año lo más rápido posible así arrancamos de nuevo” manifestó allá por diciembre del 2020. En el comienzo de la nueva temporada, pero dentro del mismo campeonato, “el Tanito” arrancó el 2021 de manera distinta. Arrancó con alma ganadora.

Fiel a su estilo se llevó un triunfo muy importante desde el autódromo de Río Cuarto. Más allá que sigue estando lejos en la tabla de posiciones, el de Renault se infló el pecho por varios motivos. Primero porque ganó. Segundo porque no fue un triunfo más. En lo personal y para lo anímico lo necesitaba mucho. Por otra parte su victoria suma más importancia porque le ganó al puntero del campeonato, Matías Rossi, que hoy sigue teniendo el auto a vencer. La carrera para Pernía no fue fácil y menos en la parte final. Debió trabajar todas las vueltas, luchar, debió defenderse a capa y espada, debió utilizar toda su capacidad conductiva para que el de Toyota no le sacará lo que era suyo y demostró, una vez más, que las competencias son de autos. Cuando su Renault fue competitivo pudo lucirse como lo hizo. Pernía y su vehículo se recuperaron y vuelven a estar en lo más alto. La marca del Rombo no se entrega y sigue dando pelea. Sabe que queda poco y querrá llegar con posibilidades al cierre de un torneo que fue duro.

Otro tema que es importante para Leonel Pernía, y no es menor, es saber que se está llegando al momento de negociar la continuidad dentro de la estructura. Es por eso que estar en los primeros planos, ganando, y siendo competitivo sirve para que las miradas estén bien puestas en su imagen. Por todo esto también se puede decir que no fue un triunfo más. Pernía tenía que ganar y lo hizo. Le puso garra, corazón y manejo.