Por correr,vendió pantalones,un R11 y durmió en un hotel cerrado

De chico Gustavo Der Ohanessian fue un apasionado del automovilismo. Corrió con los grandes ídolos y se ganó un lugar con trabajo y mucho sacrificio.

Un 26 de octubre de 1963 nacía, en la ciudad de Buenos Aires, Gustavo Ariel Der Ohanessian. Según cuenta, quien fue protagonista de diferentes categorías de nuestro automovilismo, desde muy chico le gustaron los fierros. Su sueño era correr en autos. Con el paso del tiempo ese sueño se hizo realidad y el Karting le abrió la primera puerta. Luego llegó el momento del sacrificio para poder escalar fuerte. En dialogo con Carburando Gustavo Der, como lo llaman sus amigos, cuenta parte de su historia:

Un arranque no tan sacrificado

“Cuando empecé a correr en Karting no fue tanto el sacrificio, para mí, pero si para mi viejo y para mi familia. Cuando uno es chico no se da cuenta de esas cosas y de lo que pasa porque lo que uno quiere es correr. Por suerte mi papá tenía más ganas que yo y tenía, junto a tíos y primos, un equipo de Karting. Eso me simplificó el inicio. Estuve cuatro años en esa actividad”.

Empiezan los problemas

“Cuando arranque con el automovilismo grande comenzaron los inconvenientes y comencé a ver la realidad. Una vez que dejé el karting el “Ruso” Fliter, que era proveedor de neumáticos en el automovilismo, me dijo que quería que corra en la Fórmula Renault y que me iba a llevar a un lugar que me iba  a gustar. Ese lugar fue el de Oreste Berta. Llegamos a la Fortaleza y me lo presenta a Oreste. Yo era un pibe y en la charla Berta le dice a Fliter que me podía quedar a armar un Formula con una condición. Que me lo haga yo. En mi caso nunca supe ni se de mecánica, pero no me quedaba otra. Recuerdo que el Mago me puso un mecánico para que me acompañe en el armado. Para poder terminarlo me tuve que quedar en Alta Gracia y fui a parar a un hotel que estaba cerrado, sobre la ruta, pero que el dueño nos dejaba para que nadie se lo usurpe. No tenía nada el hotel. No había gas y para ducharme tenía un pequeño calefón eléctrico Así arranque. Me quedé ahí hasta que termine de armar el auto”.

Ahora, tenes que desarmarlo

“Cuando termine de armar el Fórmula, que me llevó un tiempo largo, me dije listo, ya está, lo termine y me preparé para volver a Buenos Aires. No fue así. Cuando estaba todo listo pasa Oreste y me dijo que  había quedado muy bien  pero que tenía que desarmarlo por completo y volver a armarlo. Me quería morir. Lo hice y así arrancó mi carrera”.

La llegada al TC 2000

“Luego de haber pasado por otras categorías llegó el momento de hacer TC 2000. Fue en 1987. Por allegados, por amigos y por contactos decidimos encarar el desafío con una Coupe Fuego. Volví al taller de Berta para tener su apoyo y pasó lo mismo que con el Fórmula. Me dio el Ok y nos pusimos a armarla con Tito Vitelli. En ese momento Alta Gracia se convirtió en mi segunda casa”.

A vender pantalones

“En mi caso no me destaqué por tener grandes sponsor. Tuve empresas chicas que me ayudaban para poder correr. Una vez llevé una que fabricaba Jeans pero no me daba plata, me pagaba con pantalones. Cuando me los entregaban salía con vi viejo rumbo a Liniers, donde estaban los negocios de ropa, para poder ubicarlos. Eso era un sacrificio pero no me arrepiento. Eso me permitió estar en la categoría en la época de oro”.

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Equipo semioficial

“Luego de una carrera en el callejero de Santa, donde termino tercero la final, me llaman de la Comisión de Concesionarios para decirme que junto al Toto Etchegaray, por sugerencia de Oreste, íbamos a convertirnos en pilotos semioficiales de Renault. Desde ahí una gran parte del presupuesto me lo facilitó ACRA con los service del motor y con los juegos de gomas”.

Vendemos el auto

“En la época que estaba en Renault el Mago saca un motor de nueva generación. Ese motor me lo tenía que comprar pero no tenía un peso para hacerlo. Fue donde decidí vender mi Renault 11, que estaba divino, para tener ese motor. Ahí se fue mi auto particular y durante mucho tiempo anduve en una camioneta prestada por un amigo”.

Las grandes discusiones

“Con el que más me putie fue con el Flaco Traverso. Eso me pasó estando en el mismo equipo que era Renault. Yo era muy joven e impetuoso y había cosas, por esa juventud, que me hacía no entender algunas reglas. Yo quería ganarles a todos y el Flaco era el Uno de Renault. Después fui entendiendo y bajé cambios”.

El rival

“Si bien yo le quería ganar a todos, el rival era Tito Bessone. Siempre lo fue porque hicimos gran parte de la escala hasta llegar al TC 2000. Éramos amigos pero le quería ganar”.

Su paso por Club Argentino de Pilotos

“Fue muy linda mi participación en la categoría. En ese momento el CAP era una de las mejores de la Argentina. Yo era muy joven y corría con todos los grandes del automovilismo. Ahí me hice conocido”. 

Su referente

“Luís Rubén Di Palma fue mi referente, mi padrino dentro del automovilismo. Lo quise mucho porque me ayudó siempre. Cuando corrí con los Datsun, lo hice con un auto que era de Luís. En mi primera carrera, que fue en Balcarce, estábamos en el mismo box y clasifiqué segundo detrás de él. Recuerdo que en la serie me pegó muy mal Roberto Pachelo y me estampó. En la segunda carrera cuando termina la reunión de pilotos, el Loco pide la palabra y recuerdo que dijo: “El que se mete con Gustavo se está metiendo conmigo. No voló una mosca”.

El auto de la abuela

“Comencé a manejar desde muy chico. Ya los 7 años me dieron un Fiat 600 para conducir, que era de mi abuela, y me ponían unos almohadones. En una quinta de Paso del Rey cargaba a mis hermanas y mis primas y daba vueltas”.

Correr con Ayrton Senna

“Corrí de igual a igual con Ayrton en los sudamericanos de Karting. Sin saber a lo que iba a llegar en el futuro ya le queríamos ganar. Era un distinto y el mejor del Karting. Con el paso del tiempo no ubicó en una generación dorada”.