¿Por qué el automovilismo volvió en Brasil y acá no?

El Stock Car regresó a las pistas con estrictos protocolos. En Uruguay y en Paraguay también retornan. ¿Qué sucede en Argentina que no vuelve la actividad?

El fin de semana el automovilismo regresó a las pistas en Brasil. El Stock Car, la única categoría popular del vecino país, levantó el telón tras la incertidumbre originada por la pandemia del Covid-19 y el autódromo de Goiania abrió la temporada 2020.

Algunas semanas atrás, en el circuito de Cascavel, cerca de Iguazú y próximo al límite con la Argentina, la Copa Truck, los llamativos camiones de competición, también concretó su vuelta al ruedo. Así como la Fórmula 1; MotoGP; diversas categorías europeas; y el automovilismo norteamericano, de la mano de la Nascar y de la Indy Car; los motores se encendieron con denominadores comunes: a puertas cerradas, sin público (salvo algunas excepciones) y ajustándose a férreos protocolos sanitarios y de prevención.

La pregunta es obvia y se cae de maduro: ¿Por qué en la Argentina aún se aguarda por la reanudación del automovilismo? La onda expansiva con la reanudación alcanza cada vez más regiones, aunque encuentra un freno en el ámbito local. Más allá de los presupuestos y de la grandilocuencia de categorías referenciales como Fórmula 1, Nascar y otras, ¿qué tiene Brasil para llevar adelante la actividad deportiva que no cuenta la Argentina?

En primer lugar, políticas diferentes. Mientras la Argentina se centró en enfrentar a la pandemia con una estrategia de aislamiento y cuarentena XXL, con más de 120 días de inactividad en muchos sectores económicos (como el del automovilismo, por ejemplo), Brasil privilegió la actividad económica. Su presidente, Jair Bolsonaro, minimizó la situación sanitaria. La polémica está instalada. Brasil es uno de los países con mayor cantidad de víctimas por el Coronavirus, con 87.000 fallecidos y casi 2.400.000 infectados.

 


Matías Rossi debutó en el vecino país de la mano de Toyota Gazoo Racing con un Corolla (llegó 11° y 12° en las dos carreras de la fecha inaugural del Stock Car. Durante el fin de semana, mostró cómo se trabajó en los boxes del autódromo de Goiania: “Todos los integrantes del equipo usan barbijo y máscara. Mecánicos y pilotos. Por ejemplo, el hijo de Rubens Barrichello, mi compañero de equipo (Ganador de la segunda carrera) no pudo venir. Cada equipo con dos autos consta sólo de 9 integrantes, más los pilotos. Y los autos se distribuyen con dos autos, un box vacío para separar las estructuras, y así sucesivamente. Esto lo dispuso el Estados de Goias”.

En diálogo con Carburando, Rossi además destacó: “El brasileño es un automovilismo muy parecido al nuestro. El Stock Car está muy próximo al automovilismo argentino. Que arranque la actividad en Brasil da indicios a que se pueda regresar a la actividad. Servirá de ejemplo para la Argentina”.

La novela del regreso a la actividad en el ámbito local continúa sumando capítulos. Las categorías nacionales presentaron los protocolos exigidos por el ministerio de Turismo y Deportes de la Nación. Ya en manos de Matías Lammens, se aguarda la resolución política para habilitar al automovilismo argentino, de manera conjunta con el ministerio de Salud.

En Brasil es diferente. No dependen del Gobierno Nacional, que dejó a la mayoría de las actividades bajo la responsabilidad de cada Estado. De hecho, en Cascavel, donde ya había competido la Copa Truck, iba a comenzar la temporada de Stock Car. Finalmente se pospuso el regreso y se cambió la sede. Los equipos que están radicados en San Pablo, por ejemplo, debieron trasladarse 900 kilómetros hacia el norte, a Goiania.

Cada integrante tiene la obligación en Brasil es la de presentar el examen RT-PCR (con un resultado negativo para COVID-19). Las tribunas vacías, sin público, con las limitaciones en los boxes, con la utilización de elementos de higiene (provisión de alcohol en gel, agua y jabón, distanciamiento obligatorio, etc) son las nuevas normativas en la actividad.

“No hay controles en las rutas. El traslado es por tierra, ya que no hay vuelos domésticos. En todos los casos, cada Prefeitura decide las actividades. El Estado se responsabiliza”, comentó Marcos Laborda, ingeniero argentino que se desempeña en el Stock Car. Ese punto difiere de lo dispuesto en la Argentina, donde cada provincia determina el ingreso de personas de otras regiones, con cumplimiento de testeos y de cuarentena obligatoria.

“Cada área tiene su necesidad. Y el automovilismo necesita arrancar. Claro que con protocolos muy estrictos. Es incómodo para todos, pero se hace en conjunto y todos debemos ceder cosas. El tema es que si se prolonga mucho más, hay contratos que se rescinden y algunos equipos quedarán en el camino”, comentó Laborda

Es cierto que en la Argentina es más complejo aún, porque a diferencia de Brasil con el Stock Car, aquí hay varias categorías nacionales (Súper TC2000, Turismo carretera, Top Race y Turismo Nacional, además del Rally), que derivan en el traslado de un número mayor de estructuras.

Con un arduo trabajo por parte de los dirigentes del Stock Car, se acomodó a las necesidades y exigencias de cada Estado. Se había determinado dos mecánicos por auto, con adquisición de datos On Line y los ingenieros trabajando desde la sede. Todos los integrantes de equipos se realizan el test de Covid-19 y en el autódromo hay personal médico para tomar la temperatura. Además que todos deben llegar con el hisopado efectuado.

Mientras los fanáticos del automovilismo de la Argentina observan las competencias internacionales a través de la pantalla, sus dirigentes aguardan definiciones gubernamentales. El titular de la Comisión Deportiva Automovilística (CDA) del Automóvil Club Argentino (ACA), el ingeniero Carlos García Remohí, también destacó en Carburando: “Cada día que pasa es más complicado volver. Recuerdo que se hablaba de volver en mayo. Ahora hablamos de agosto. Esto es día a día. Las autoridades sanitarias nacionales van a decidir cuándo se regresa. Los protocolos ya se presentaron y que seguramente serán aprobados. Pero tenemos que tener la habilitación para los traslados a los autódromos”.

“Nosotros tenemos contacto directo con autoridades gubernamentales. Hoy en el país se dan situaciones extrañas, Desde Córdoba no se puede ir a Carlos Paz, ¿cómo vamos a ir de Buenos Aires a Córdoba? Pero los protocolos están presentados. Hoy el inconveniente es el traslado, es el problema más serio”, agregó García Remohí.

Más allá del regreso del automovilismo en el Hemisferio Norte, la reanudación ahora llegó a Brasil. El Stock Car ya pasó su prueba de fuego y tiene la cabeza en la próxima fecha, la promocionada “Carrera del Millón”, para fines de agosto. Uruguay anunció el regreso del automovilismo y ya puso fecha para el Superturismo, en septiembre, y en Paraguay ya se concretó su retorno de la mano del rally. Mientras tanto, el automovilismo nacional aguarda decisiones políticas a la espera del tan anhelado permiso para volver a girar la rueda. La deportiva, pero con mayores ansias, la económica para una actividad de la que dependen miles de familias.