¿Puede regresar el público al automovilismo argentino?

Varias disciplinas deportivas en el mundo prueban con el regreso de espectadores. ¿Llegarà el público próximamente al automovilismo local? Mirá el informe.

La primera etapa ya la cumplió el automovilismo argentino. En definitiva, fue la primera disciplina deportiva en regresar de manera oficial. Se anticipó al resto de los deportes nacionales y, salvo el Turismo Nacional, el resto de las categorías regresaron a las pistas. Inclusive algunas a nivel zonal.

El desarrollo se cumple con los protocolos estipulados. Y hasta el momento no se registraron mayores inconvenientes en materia de salud como también en el logísitico y deportivo.

 


Ahora bien, la segunda etapa por parte del automovilismo nacional apunta al regreso de los espectadores. Un objetivo que hasta hace algunas semanas parecía demasiado ambicioso, pero a la luz de ciertos acontecimientos, parece que está más tangible que lo estipulado.

Las imágenes del autódromo Oscar y Juan Gálvez, de la Ciudad de Buenos Aires, vacío en las tribunas ante el paso de varias disciplinas nacionales generó la idea de habilitar ciertos lugares para que el público puede estar presente en las competencias automovilísticas.

A nivel internacional, ya se experimentó en ciertos compromisos. En los Estados Unidos, por ejemplo, el público acudió a algunas fechas de la Indy Car, como así también en algunas experiencias de la Nascar.

La fórmula 1 no se quedó atrás, y bajo estrictos protocolos, también habilitó ciertas fechas para una cantidad limitada de espectadores. El Gran Premio de la Toscana, en el que Ferrari celebró las 1000 competencias en la máxima categoría, allí presenciaron la histórica fecha unas 3000 personas, de las cuales casi el 50% perteneció a clubes exclusivos de Ferrari. Mugello fue un lugar especial.

En el Gran Premio de Rusia, 30.000 personas fueron testigos de la victoria de Valtteri Bottas. Más allá del público, no se habilitaron experiencias como los paseos por los boxes, o el Paddock Club.

Este próximo fin de semana, la Fórmula 1 visitará Portugal. El novedoso circuito de Portimao para la disciplina posee 47.000 butacas, de las cuales sólo podrán ser ocupadas 27.500.

El siguiente compromiso de la Fórmula 1, en Imola, con el GP de Emilia Romagna, se permitirá el ingreso de 13.147 personas, cantidad máxima incluyendo al personal que está afectado al circo de la máxima categoría. Esto representa cerca del 20% de la capacidad total del autódromo que puede albergar hasta 51.000 espectadores.

El mundo del MotoGP también contó con la presencia de público. En Misano, por ejemplo, se habilitó la entrada de 10.000 personas en cada una de las dos fechas que allí cumplió la categoría reina del motociclismo mundial.

En España no se aprobó la presencia del público tanto en Montmeló, Barcelona, como en Aragón, donde hay fecha doble. En Francia, en Le Mans apenas ingresaron 5000 espectadores.

Fuera del deporte motor, también pasó público por diferentes disciplinas internacionales. Roland Garros habilitó el ingreso de 1000 personas por día, que se distribuían en los diferentes partidos hasta llegar a la final de varones, con la histórica consagración de Rafael Nadal.

La final de la Recopa Europea fue el primer partido de fútbol con público en el Viejo Continente, en el que Bayern venció a Sevilla por 2 a 1 (gol del argentino Lucas Ocampos). En la Liga francesa también asiste público en cantidades limitadas y la Champions League permite ocupar el 30% del total de cada estadio, siempre y cuando las autoridades locales lo permitan.

En Estados Unidos también se vive algo similar en los cotejos de la NFL.

El próximo paso en la Argentina será el pedido de autorización a las autoridades locales, teniendo en cuenta la apertura para muchos acontecimientos al aire libre, siempre siguiendo los protocolos estrictos que acompañan al automovilismo.

En la Ciudad de Buenos Aires, de hecho, se analiza la reapertura de salas teatrales, con una capacidad que no superaría entre el 40 y el 50% de las butacas.

En el caso del autódromo porteño, que cuenta con las amplias tribunas, se facilitaría la distribución del público para respetar el distanciamiento social obligatorio.